What's wrong with you people? El comité del Premio Nobel de Literatura acaba de anunciar ayer con bombo y platillo al ganador de este año, todo mundo juraba que Haruki Murakami sería el galardonado, cuando entonces, de pronto, deciden darle el premio al escritor chino Mo Yan.

Siguiendo con esta tendencia que ha distinguido al comité durante los últimos años, decidieron darle el premio nuevamente a un autor que es relativamente talentoso pero poco reconocido internacionalmente, en otras palabras, pareciera que el requisito determinante para inclinar la balanza a favor y obtener el galardón es que el escritor en la contienda no sea tan mainstream, gooooe.

Aprecio una voluntad casi pontífica y didáctica en el comité, por acercarnos a autores poco conocidos, ponerlos bajo la luz del reflector, impulsar la voz de los que apenas son escuchados y bla bla bla. Pero ¿es ese el sentido del Premio Nobel de Literatura? La última vez que revisé señalaba que el reconocimiento debía darse "a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal".

Entonces, ¿Mo Yan es el autor más destacado del mundo? Pues sus propios compatriotas señalan que no, ni de lejos. Al contrario, consideran una exageración el reconocimiento a ese escritor en concreto, cuando hay mejores exponentes en su país. Sus palabras, no las mías.

Yo he leído muy poco de él en google books y francamente no ha movido ninguna fibra, pero es aventurado juzgarlo con tan poca información. Lo que sí consideramos justo y necesario es elaborar una pequeña lista, de escritores que tienen demasiado tiempo mereciendo el Premio Nobel de Literatura y que aún no han sido reconocidos. Al menos en esta entrada tendrán su pequeño espacio.

Cabe señalar que esta lista es muy corta y habrá muchos nombres más que merecen estar aquí, así que los invitamos a que en los campos de comentarios nos ayuden con sus aportaciones, comenzamos:

Jonathan Franzen

Este es el único capricho de la lista. Creo que merece Nobel porque escribió Las Correcciones, que es, probablemente, la mejor novela que se haya escrito en la última década. La voz y desencanto de una generación están aquí captadas, en una obra irrepetible, que permanecerá con el paso de los años. Así, de plano, es un must, si no la han leído corran por ella. Disculpen el desliz.

Philip Roth

Algo así como el Salman Rushdie norteamericano. Pero más grande, más enfermo, más retorcido, más maestro. Tal vez el escritor más cosmopolita de los últimos tiempos. Tiene una legión de seguidores que respaldan a Roth como un digno merecedor del premio, pero argumentan que el comité parece no tener idea de la literatura norteamericana contemporánea, la última vez que recocieron a un escritor estadounidense fue en 1993, con Toni Morrison.

Joyce Carol Oates

Una escritora controversial en cualquier lista que sea incluida, más en una sobre el Nobel, y es que sus letras, sus temas, el registro de su obra, es algo ecléctico, transgresor, irritante y adorable. Igual escribe ficción basada en la vida del asesino serial Jeffrey Dahmer que la vida dramatizada de Marilyn Monroe, produciendo su obra a un ritmo bestial. Ganando un montón de premios a su paso, porque es innegablemente buena, aunque no amemos cómo lo hace.

Don Delillo

Junto con Phillip Roth es el otro titán que ya amerita su reconocimiento antes de que muera. Idolatrado por Paul Auster y David Foster Wallace, el legado de Delillo es uno de los más grandes para la literatura norteamericana y del mundo. Postmodernista, con un toque político, ácido, trepidante y permanentemente crítico. Uno de los primeros en abordar el 9/11. White Noise es su libro más imprescindible.

Milan Kundera

Creo que este es el autor más popular en hispanoamérica. El eterno exiliado, con su voz inconfundible, distintiva, siempre con ese dejo tragicómico y existencialista. El absurdo jamás ha sido tan poético y entrañable. Quien lo haya leído es muy probable que le tenga el suficiente cariño como para admitirlo en esta lista, como un digno merecedor.

Javier Marías

No podemos decir que hayan ignorado al habla hispana en los últimos años, Vargas Llosa acaba de ganar el Nobel en 2010. Pero Javier Marías está llamado a ser el próximo autor en esta lengua que logre este premio. Es un mago de la nostalgia, sus paisajes grises, melancólicos, explorando siempre, como un ciego que busca sentidos, sin perder en ningún momento el sentido de ironía. Sí, tal vez este sea otro capricho, pero tiene las credenciales para ameritarlo.

Además, es el que le pone los títulos más bellos a sus obras. Mañana en la batalla piensa en mí, Todas las almas, Negra espalda del tiempo, Donde todo ha sucedido: al salir del cine, sólo por mencionar algunos.

Bob Dylan

Dylan lleva prácticamente quince años siendo nominado al Nobel de literatura, y siempre, invariablemente le ha sido negado. El poeta Allen Ginsberg, principal impulsor de su candidatura, se fue a la tumba sin poder lograr convencer al comité de que Bob merecía el premio.

El debate desde entonces a la fecha ha sido tan rústico como cerrado: La música no es literatura.

Lo cual me parece un error de perspectiva demasiado obstinado. Los principales partidiarios de Dylan señalan que en realidad, más allá de la escritura rupestre, el origen esencial de la literatura se encuentra en el oficio del juglar y los cantos juglares. Las historias cantadas en forma narrativa y de poema, rudimentarias y básicas, transmitidas oralmente y modificadas en cada boca que las retomaba. Siendo Dylan el primero que pudo cerrar este ciclo, al tomar los cantos folk y reinterpretarlos para mezclarlos con la música popular actual, y darle sentido poético y retórico a un género que carecía de dicho matiz y trascendencia.

Sin embargo, no, la postura seguía en que la música no es poesía, y si Dylan es músico entonces no es poeta, y si no es poeta mucho menos es escritor, y si no es escritor no puede calificar para un premio Nobel de Literatura. 2011 parecía que sería el año para Dylan, sin embargo el premio recayó en el poeta Tomas Tranströmer, mucho se ha debatido si es un ganador sensato, pero reconocen el cambio de la academia. Algunos sostienen que Dylan jamás tuvo una posibilidad de ganar por el simple hecho de ser demasiado famoso y mainstream.

¿Haruki Murakami?

A primera instancia, el nombre de Murakami como contendiente al Nobel me parecía algo espectacular y justo, pero luego de pensarlo un poco dejé de sentirme tan convencido. El problema aquí es que al compararlo con sus otros dos compatriotas que ya han ganado este premio, la obra de Murakami palidece, se siente plana, casi monotématica, al menos en su secuencia y estructura.

A final de cuentas este muchacho es algo así como el John Irving japonés. Hermoso, entrañable, pero hay algo maquilado en su obra que no termina de resultarme auténticamente trascendente. En cambio Yasunari Kawabata y Kenzaburō Ōe, que sí ganaron el Nobel cuando aún significaba algo, han logrado escribir algunas de las obras más hermosas de la literatura universal. Primera nieve en el Monte Fuji, Kioto, A veces el corazón de la tortuga y Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura, son algunas obras modestas de ambos autores que recomiendo ampliamente, me ayudaron a olvidarme de Murakami y ver que en Japón hay muchísima más literatura, más rica.

Por favor, hagan sus aportaciones, estoy seguro que hay un mar de autores antes que Mo yan.


Fotos: Politiken, Pasunutre, Syracuse Blog, Silencio Administrativo, Waydn, Lecturas Inquietantes, Texarkana Gazette y KissFM