Lo diré honestamente, hay ocasiones en las que IKEA me parece algo así como la capital mundial del coolness. Siempre tienen alguna forma de sorprendernos, de ir un paso adelante, desde su idea del catálogo 2013 en realidad aumentada, hasta su visión de cómo sería el mundo sin textiles. Sin embargo, su última movida tuvo como punto medular algo que poco tenía que ver con tecnología de punta o situaciones hipotéticas. Ahora, el foco de todo fue: La gente.

IKEA, un ejemplo en uso de redes sociales y crowdsourcing

La sucursal de IKEA en la ciudad Bergen, Noruega, se vio en la necesidad de mudarse a una nueva instalación que la colocaría como la más moderna del mundo. El único problema es que el nuevo local se encontraba a 300 metros de distancia y tenían una tienda completa qué trasladar. Los empleados eran insuficientes y contratar un servicio de mudanza costaría una pequeña fortuna. De manera tal que tuvieron esta idea de hacer la mudanza de una forma innovadora y divertida: Utilizando a la gente del vecindario.

Comenzaron una campaña en el barrio, utilizando carteles, folletos, anuncios de adsense por zona y redes sociales para contactar con los vecinos y comenzar a involucrarlos no sólo con la mudanza, sino con la marca y la propia tienda.

En su página de Facebook comenzaron a publicar la lista de favores que necesitaban, muchos de ellos divertidos e interesantes. Como por ejemplo pedir a alguien que ayudara a dar el discurso de inauguración, a otro amigo que ayudara a cortar el listón con el alcalde, alguien que pusiera música, otra persona que hablara por el sistema de sonido de la tienda, algún vecino que quisiera plantar el primer árbol en el jardín de la tienda. Todos voluntarios y todos se apuntaron.

La respuesta fue mucho mayor a lo que se esperada, incluso Lars Vaular una estrella nacional del Hip-hop se enteró del chisme y se apuntó para dar un concierto gratis en la tienda. Se rompieron todos los récords de asistencia, calculan que cerca del 20% de la población total de la ciudad estuvo presente en el evento y obvio, esa misma cantidad de gente fue la que compró artículos en el local, las cifras de ventas fueron las más elevadas en la historia del consorcio. El video nos cuenta un poco cómo sucedió ésto:

El secreto de este triunfo es simple: Involucrar a la gente.

El evento lo tomaron como suyo, fue una fiesta de ellos y para ellos. Todo lo que compraron ese día tal vez ni siquiera lo necesitaban, pero se lo llevaron con gusto. Encima de todo no gastaron un sólo centavo en la mudanza, sólo en la campaña local.

Es una lección interesante.

IKEA, un ejemplo en uso de redes sociales y crowdsourcing

Fotos: IKEA