¿Qué pasa con los libros que nunca salen en préstamo en las bibliotecas? ¿Cuál sería el destino ideal de los libros que dejamos olvidados? ¿Qué posibilidades tienen los libros que ya nadie quiere? ¿Qué hay de los libros que la gente tiró a la basura?

En diferentes ciudades del mundo y con finalidades distintas, algunas bibliotecas han surgido para rescatar libros en situaciones marginales, libros discriminados y abandonados. Lo que para unos es material sin importancia o de desecho puede se convierte en el tesoro de otros. El mundo es vasto y las probabilidades, chapuceras: seguramente, en uno de esos libros que excluimos con lujo de crueldad, se encuentran revelaciones invaluables que jamás podremos hacer nuestras. Y ni siquiera es nuestra culpa. O tal vez sí.

Libros de la basura

El señor José Alberto Gutiérrez, fundador de tres pequeñas bibliotecas, conduce un camión de la basura en Bogotá. Un día, durante su recorrido habitual, se encontró con una edición vieja de una novela de Tolstói, tirada en el piso. Se la llevó a casa y le pidió a su esposa, costurera, que la restaurara de la mejor manera posible. Poco tiempo después, a José Alberto se le ocurrió recoger todos los libros tirados que encontrara durante el día. Al principio, él y su familia colocaron los libros en casa y comenzaron a prestarlos a los vecinos. Actualmente, todos esos libros están distribuidos en tres pequeñas bibliotecas gratuitas, ubicadas en barrios pobres.

He aquí un caso de verdadera promoción de la lectura. El señor Gutiérrez es una especie de Robin Hood de los libros: los encuentra en zonas pudientes y los pone al alcance de quienes no tienen dinero para comprarlos, niños y mujeres en su mayoría, sin tener que robar y ejerciendo su derecho a levantar lo que otros tiraron.

¿Nunca han recogido un libro de la basura? Yo sí. Y lo cuido como si me hubiera sido entregado de manos de dios padre.

Archivo en línea de libros desechados

El proyecto Reanimation Library del bibliotecario Andrew Beccone, desde hace diez años, se propone rescatar libros con imágenes curiosas. Estos títulos, que poco a poco se fueron almacenando en cajas, en un pequeño espacio de Brooklyn, fueron exhibidos en el MoMA a principios de este año.

Beccone está convencido de que la imprenta sigue siendo una fuente inagotable de sorpresas y cree que los libros impresos y el mundo de internet "están condenados a entenderse". Así que pone a la disposición de los usuarios de la red un archivo de libros desechados que dejaron de editarse y en cuyas páginas podemos encontrar un montón de ilustraciones, algunas muy atractivas.

Escaneamos unas cuantas imágenes de cada libro, lo catalogamos y clasificamos por temas. Tenemos verdaderas maravillas, libros muy curiosos sobre ciencia, deportes o medicina. Es un proyecto sin fin. Cada vez nos llegan más libros y la idea es que sea una biblioteca infinita.

El proyecto no tiene que ver con literatura, pero igual se trata de libros. Libros que la gente dejó de leer, libros que ya no interesan a nadie y que, a veces, terminan convertidos en arte involuntario.

Olvidoteca

El hotel Conde Duque de Madrid montó una pequeña biblioteca con libros que los huéspedes dejaban olvidados tras su visita (de ahí el nombre). Rafi Prieto García, "gobernanta general" (sic) del hotel, notó que había volúmenes suficientes para reunirlos en una vitrina y ponerlos al alcance de los huéspedes.

La Olvidoteca no responde a ninguna clasificación en particular, pero cuenta con libros en español, inglés, francés, ruso, chino, árabe y vayan ustedes a saber qué otros idiomas. Son por lo general novelas, libros de poesía, ensayos o libros de viajes. Los clientes del hotel pueden llevárselos a su habitación, siempre y cuando los devuelvan antes de partir. De acuerdo con Rafi, fue necesario patentar el nombre, pues no hay olvidotecas en nigún otro hotel del mundo, aunque en muchos se prestan libros, y seguramente el acervo tiene el mismo origen.

Observen la foto y díganme si no se les antoja sentarse a leer en uno de esos sillones (aunque sean azules). A mí sí.

Libros que nadie quiso leer

La artista sueca Meriç Algün Ringborg tuvo la idea de armar una instalación exclusivamente con volúmenes ignorados por los lectores de la Biblioteca Pública de Estocolmo. Bautizó su proyecto con el nombre de The Library of Unborrowed Books y, durante tres semanas, mostró los títulos que nadie quiso solicitar en préstamo.

¿Para qué observar el conjunto formado por estos libros? ¿Para leerlos? Lo más probable es que a nosotros tampoco nos interesen. Pero, incluso si no los miráramos o no supiéramos que están ahí, esos libros existen, tienen una forma física y ocupan un lugar en el espacio, dicen cosas que un determinado grupo de lectores no tuvo la curiosidad de averiguar. Ni siquiera porque habrían resultado útiles a la hora de hacer la tarea.

Haber organizado y sistematizado el conjunto es una labor un poco ociosa y casi poética que consiste en la clasificación del abandono.

Fotos: Absolut Madrid, MoMA, runran