A veces nos gusta fingir que no estamos enamorados, compartir más tiempo del necesario con alguien y repetirnos que no se trata de nada serio, que tenemos el control, que podemos detenernos cuando nos dé la gana. Y, de repente, nos encontramos cometiendo actos de autovandalismo emocional, haciendo y diciendo cosas que nos dejan en evidencia y nos ponen en las manos del otro. Se trata de señales (a veces malignas) que intentamos no tomar en cuenta, aunque sepamos que están ahí: indicadores de que estamos hasta el cuello en la relación, de que todo lo sucedido hasta ahora es verdadero. Entonces estamos en problemas, problemas gozosos o dolorosos, problemas al fin.

A continuación, 6 señales de que tu relación, esa de la que a veces no quieres hablar para no sonar comprometido, de hecho, sí está sucediendo.

Cómo saber que tu relación es verdadera

  1. Estás dispuesto a decir "te amo". A veces nos da pánico decir o escuchar ese par de palabras que amenazan con cambiar por completo el panorama. Por eso no hay que apresurarse. El miedo social a las declaraciones de amor suele complicar las cosas más todavía. Alguna vez fui capaz de responder a un "te amo" con un "gracias", cuyo subtítulo inaudible era "sobre todo porque yo no soy capaz de amarte a ti". Pero, cuando una se muere de ganas de pronunciar un "yo también"... la relación está ocurriendo más allá de la propia imaginación.

  2. Eres capaz de mostrarte en fachas. Si no te importa que el galán te sorprenda en el momento más andrajoso de tu tarde o tu mañana, cuando estás en pijama frente a la compu, haciendo gala de tu nula sensualidad, si incluso te da gusto que haya llegado a encontrarte en tal estado (porque, básicamente, llegó), quiere decir que sí, estás adentro.

  3. El primer viaje juntos también es un indicador de que las cosas avanzaron. Y, por lo general, propiciará que sigan avanzando. Es como jugar a la casita, a la luna de miel. Se trata de una experiencia encantadora y peligrosa de la que seguramente saldrán fotos, anécdotas y muchas otras ataduras para recordar durante un buen período.

  4. Sus amigos no sólo te conocen, sino que comienzan a incluirte en sus planes. Eso quiere decir que, aunque en tu mente niegues que la relación avanzó al nivel de la pertenencia, el resto del mundo ubica perfectamente que tú y tu peor es nada vienen en paquete, como los choco roles.

  5. Un día, la persona con quien sales te invita a cenar a casa de sus papás, y tú aceptas sin mayores cuestionamientos. Conocer a los padres del otro es dar el primer paso para formar parte de la familia. Y tú no quieres tener una familia. Pero, quién sabe por qué, estás dispuesto a participar en ese ritual. Buena suerte.

  6. De repente, como si nada, una extraña noche que ustedes dos están pasando juntos... no tienen sexo. ¡No tienen sexo! Tal vez porque dejaron de resultar novedosos el uno para el otro, o porque el cansancio o la borrachera pesan más que los otros factores. No importa la razón, pero no tienen sexo, el hecho no te atormenta y decides dormir plácidamente en sus brazos. Ahora sí, preocúpate: estás realmente involucrado.

Cómo saber que tu relación de veras está sucediendo

Lo bueno de todo lo que acabo de decirte es que, cuando te sientas identificado con cada uno de los puntos, en tu rostro habrá una sonrisa amplia, un poco boba, convencida de que la etapa del miedo ya fue superada. Tal vez hasta estés haciendo planes a futuro, cosas como mudarse juntos. Bien por ti. Te odiamos un poco, pero no se lo digas a nadie.

Fotos: j_bouzas, chantel beam photography