Swallowable Parfum de Lucy McRae

De los cinco sentidos, el olfato es quizás uno de los más peculiar y poderoso en cuanto a memoria y poder evocativo: no en vano los fabricantes de perfume estudian cuidadosamente los estímulos que provoca una fragancia antes de lanzarla al mercado. Ésta puede llegar a ser tan vinculada a la personalidad de quien la lleva que asociamos su olor a una persona en concreto. Pero cuando las diferentes casas de perfumes y grandes marcas se esgriman en inventar cada año nuevas fragancias e innovadores packaging, la artista y diseñadora australiana Lucy McRae propone revolucionar la manera de consumir (y nunca mejor dicho) este complemento tan personal.

Generalmente, la colonia se suele aplicar en algunos puntos del cuerpo, como las muñecas para que el movimiento de las manos ayude a esparcirlo, el cuello, un lugar particularmente sensible donde el calor y el pulso potencian su aroma, o también el pliegue del codo. Luego, según el tipo de piel y el propio olor corporal de cada uno, el perfume acaba por cobrar un olor peculiar y específico a la persona. En este caso, Lucy McRae, en colaboración con el biólogo Sheref Mansy, está desarrollando Swallowable Parfum, unas cápsulas cosméticas, que se traga. Una vez absorbida, la cápsula es asimilada por el cuerpo y permite que la se convierta todo ella en un atomizador, una especia de segunda epidermis olfativa. Las moléculas de la fragancia afloran a la superficie de la piel a través de la transpiración, dejando minúsculas gotas de las cuales emana un olor único.

La potencia del aroma depende entonces de cada individuo, de la temperatura, el estrés , el ejercicio o la excitación sexual. Swallowable Parfum, y su manera de repensar la piel humana como un nuevo soporte de información sensorial, está concebido para que nuestra dermis emita un olor genéticamente único acerca de quienes somos y nuestra identidad.