Les confieso que para ser diseñadora gráfica mis habilidades para ilustrar no son las mejores. He aprendido a dibujar con el paso del tiempo pero ilustrar nunca fue un talento innato en mi. Tuve que trabajar bastante duro para lograr plasmar mis ideas justo como las quería y es por esto que admiro muchísimo a mis compañeros que, sin ningún tipo de esfuerzo, podían realizar dibujos asombrosos. Desde que me decidí a trabajar en mis habilidades de ilustración, la fotografía formo parte vital de este proceso. Además de ayudarme a comprender con más facilidad los detalles de luz y sombra, me hizo obsesionarme por la pintura hiperrealista. Ningún estilo de pintura me cautiva más que esta y no, no creo jamás poder llegar a ese nivel de representación gráfica.

Fue buscando exponentes hiperrealistas que me topé con la obra de Pedro Campos, ilustrador madrileño que actualmente trabaja para diversas agencias publicitarias de renombre a nivel internacional. El trabajo de Pedro Campos, es sin duda, de lo mejor que he visto y por momentos me resulta difícil pensar que de verdad son pinturas y no fotografías. Realmente, si no fuera porque sabía de antemano lo que estaba observando, hubiera concluido que era fotografía de objeto.

Es realmente impresionante la obra de este artista, no cabe duda que detrás de este ilustrador existe una capacidad de observación fuera de lo común. Me es claro que no cualquiera pueda verse tan interesado en el hiperrealismo pues según he leído, se pierde un poco la magia de la pintura. Yo no lo creo así, creo que se necesita de una dosis de talento desorbitada para poder representar la realidad de una manera, valga la redundancia, tan real.
Exponentes del hiperrealismo existen varios y aquí en Monkeyzen hemos visto aplicaciones de este estilo hasta en el cuerpo humano.