La característica principal que comparten los origamis y los libros Pop-up, que además es la razón por la que nos fascinan tanto, es la complejidad de los dobleces en papel que construyen y despliegan figuras hermosas. Si pudiéramos mezclar ambas técnicas de arquitectura de papel, probablemente obtendríamos algo muy similar al trabajo de Isaac Salazar.

En sus propias palabras, Isaac nunca fue muy creativo, o una persona con grandes habilidades manuales que pudiera crear obras artísticas complejas. Sin embargo, un día tomó un libro que tenía por destino el basurero y lo transformó en arte. Empezó haciendo dobleces sencillos que, con algunos conocimientos de aritmética, se convirtieron en letras. Con el tiempo, las esculturas de Isaac no solo contenían una fuente específica, sino que también contenían pequeños verbos como: sueña, lee, ama, etcétera. De las palabras pasó a los símbolos, a los logotipos y así, se convirtió en todo un experto y un artista cuyo lienzo son las hojas de papel.

En cierta forma es triste que el destino de estos libros sea la mutilación, en vez de ser conservados y leídos por más personas. Sin embargo, Isaac procura trabajar siempre en un libro que está por ser desechado y le toma de un día —en los trabajos más sencillos—, hasta dos semanas en terminar una pieza. La decisión de qué va a plasmar en cada hoja es muy aleatoria, a veces se inspira en las mimas portadas de los libros para crear las esculturas. Por ejemplo, la pieza con el símbolo de reciclaje está trabajada en el interior del libro "A world with out trees" (Un mundo sin árboles).

Pueden ver más ejemplos de su trabajo en la galería de esta entrada o el set de Flickr del Isaac, y si les interesa adquirir alguna de estas piezas pueden visitar su tienda de Etsy en la que próximamente pondrá a la venta gran parte de sus esculturas. No cabe duda que existen muchas opciones para reutilizar los materiales y además, crear hermosas piezas de arte.