¿Por qué no reciclar y convertir en parque silvestre 2,4 kilómetros de ferrocarril? En junio del año pasado el Departamento de parques de la Ciudad de Nueva York aceptó el desafío e inauguró el primer tramo de High line, un singular parque público construído en lo que solía ser una infraestructura ferroviaria.

Ubicado en el West Side de Manhattan, el parque elevado recorre tres de los barrios más dinámicos de la isla: Meatpacking District, West Chelsea, y Hell’s Kitchen/Clinton, y permite a los vecinos pasear por un pequeño bosque, reposar al costado de un pastizal o tomar sol con una fresca briza. Veamos más en detalle de qué se trata.

Cuando la High Line fue construida en la década del ‘30, estos vecindarios estaban destinados al uso industrial y la estructura elevada servía para que los trenes de carga transportaran su mercancía hacia los barcos anclados en el río Hudson. Ahora muchos de esos mataderos, almacenes y fábricas han sido convertidas en galerías de arte, estudios de diseño, tiendas cool, restaurantes, museos, y residencias. La operación significó un impacto tremendamente positivo en la zona. Derribar el ferrocarril no hubiera dado ni por asomo el valor que el parque actualmente le da a los inmuebles vecinos.

A la hora de pensar el proyecto los arquitectos James Corner y el estudio Diller Scofidio+Renfro no lo concibieron como una forma de evadirse de la ciudad, sino como una forma de integrar la naturaleza en ella. De hecho, mantiene las estructuras de acero que soportaban las antigüas vías, y tiene varios miradores para contemplar la ciudad desde un paseo que integra plantas y mobiliario urbano.

En estos días se organizan eventos para niños, recitales de jazz, tours guiados por horticultores; todo organizado por Friends of the High Line, la comisión encargada de conseguir fondos privados para el parque y supervisar su mantenimiento. Me parece excelente este proyecto y espero que sirva de inspiración para otras ciudades.

Se puede ver en Flikr un excelente slideshow con imágenes de cómo era la zona, los puentes, el proyecto y las obras.

Vía Inhabitat