Pueden parecer pequeños, pero los anillos son accesorios capaces de guardar una infinidad de palabras, ideas y hasta sueños en sus escasos centímetros de diámetro. Gracias a esta característica, no me sorprende saber que también es posible llevar edificios y ciudades enteras en la mano.

A primera vista las creaciones de Philipe Tournaire pueden parecer un tanto ostentosas y grotescas, pero al ver más de cerca la cantidad de detalles que ha colocado en estos anillos es inevitable quedar enganchado o por lo menos interesado en las sortijas. Fabricados con materiales como oro, ámbar, plata, gemas y diamantes, los Architecture Rings presentan algunos de los edificios más famosos al rededor del mundo. París, Nueva York, Moscú y hasta una cabaña de madera redujeron su tamaños y se convirtieron en unas originales y desde luego poco ligeras joyas.

Cabe destacar que la práctica de colocar edificios en las sortijas no es para nada nueva. Se han encontrado vestigios de anillos arquitectónicos desde la época de la Dinastía Merovingia, en dónde se les conocía como anillos de fe, aunque probablemente entonces hayan cumplido otras funciones además del lujo y la estética. Me intriga muchísimo toda esta fiebre por las miniaturas, pero sobre todo la creciente tendencia de experimentar en materiales, decoraciones y funciones de la joyería. A veces, portar un accesorio común y corriente no es suficiente, aunque sea de oro y diamantes. ¿No les parece?

Vía: Freshome