Esta taza es, a ciencia cierta, una apuesta segura para todas aquellas personas que no gustan en exceso de limpiar corriendo las cosas tras usarlas. Aunque también podría ser un regalo ideal para el prototipo contrario: los amantes de la limpieza a toda costa.
A mí, personalmente, no me gusta mucho el diseño. Yo soy de las de limpieza brillante. Pero sé que a muchos y muchas de vosotros este tipo de taza os hará mucha gracia, ¿verdad?
La taza en sí tiene “manchas” de café y...
sucia





