Un gigantesco bote de pintura se derrama sobre un paisaje. La tóxica pintura se vuelve el eje y de su interior surge un nuevo entorno, esta vez artificial, inerte
Pareciera que Gregory Euclide, el creador de estos dioramas, quisiera que percibamos el paso del humano sobre ciertos parajes y cómo se va transformando un mundo diferente.
¿Recuerdan los inquietantes dioramas de Thomas Doyle? Mientras que Doyle transformaba a los seres humanos en minúsculos y vulnerables muñequitos, Euclide maximiza la presencia del hombre, o al menos, de su...
diorama





