Para algunos, Europa puede parecer triste, gris, como si los únicos colores allá fueran los del asfalto y de los edificios o los de los mercados. En cambio, en otros lugares, los colores están en todos lados, ya no sólo en los mercados. Los colores se vuelven parte del universo visual cotidiano, por decirlo de alguna forma.
En México, por ejemplo, hay anuncios pintados a cada esquina, a veces hasta con colores fluorescentes, hay casas de todos los tonos posibles, cosa que en Francia es totalmente...
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