La gran ventaja de los terrarios que vengo a mostrarles es que son hermosos y sorprendentes, y que nos encantaría tenerlos en casa. Su gran desventaja, que no están en venta... prácticamente, ni si quiera existen en el mercado. The Glass Garden es el proyecto de un grupo de estudiantes que crean una marca hipotética de terrarios, cuya estética se basa en formas geométricas, patrones y líneas simples. La titular del proyecto es Amanda Guarini. Cuando observamos las fotos, no imaginamos que se trate de una tarea de estudiantes, sino de una pequeña empresa súper bien establecida, en la que dan ganas de comprar.

The Glass Garden, planta

Los prototipos de terrarios de The Glass Garden, compañía imaginaria, están hechos para plantas aéreas, aunque (en teoría) también podríamos encontrar en ella otro tipo de especies. Para conferir realismo al trabajo de sus alumnos, la diseñadora Amanda Gurini se apoyó en las fotografías de Mary Beth Manifold y solicitó a Overall Company, una tienda ubicada en Opelika, Alabama, que le prestaran su espacio. Por eso, cuando vemos las fotos, nos encontramos con una propuesta instaladísima, un local bien decorado, bien diseñado y con terrarios que nos encantaría tener en nuestra casa.

Amanda explica el concepto y los propósitos que tendría The Glass Garden:

The Glass Garden es una pequeña tienda ubicada en Buckhead, Atlanta, que ofrece terrarios únicos, de cristal, hechos a mano. La atmósfera de la compañía es moderna y simple: se basa en formas y líneas derivadas de las mismas plantas que vende. Frank Lloyd Wright fue una gran influencia en nosotros, tanto en su papel de pionero en el soldado de vidrio como en sus diseños geométricos.

The Glass Garden, tienda

Este proyecto escolar estuvo tan bien realizado que, además de la entrada al local y los terrarios, Guarini nos muestra todo lo relacionado con la marca en términos de diseño: desde el logo y los empaques hasta la identidad corporativa en sobres, papelería y otros artículos de uso diario en una empresa. Además, están los libros que los posibles clientes podrían adquirir en la tienda y otros objetos adicionales, para que el concepto se diversifique un poco, sin dejar de tener las plantas y los terrarios como base.

Con decirles que, como parte del proyecto, incluso existe una hipotética aplicación para iPad. Definitivamente, los alumnos de Amanda realizaron un buen trabajo. Es una lástima que no podamos asistir a la tienda, elegir unos cuantos terrarios y traerlos a casa, o regalarlos en alguna ocasión especial.