Para ponerse a tono con las fiestas decembrinas, Dior monta Dolls Delight, una instalación de marionetas en las vitrinas del almacén Printemps.

Los grandes almacenes comienzan a alistarse para las celebraciones navideñas: Barneys y Harrods visten a los personajes de Disney con ropa de diseñador (no siempre con resultados óptimos), mientras que Printemps y Dior se inclinan por escaparates más sofisticados.

Esta vez, la firma francesa presenta una instalación de marionetas vestidas en alta costura, para adornar los aparadores del almacén. Fue inaugurada oficialmente el viernes pasado. La encargada fue Marion Cotillard, musa de Dior.

Éste es uno de los encantos de la temporada: cada año, a lo largo de un mes y medio, las capitales de la moda se ponen en mood navideño. El negocio, el consumo, todo eso, pero también la creatividad, el estilo y el ingenio, la oportunidad de ver escaparates hermosos, a veces sorprendentes, de presenciar estos espectáculos fijos o en movimiento.

El almacén Printemps y Dior presentan una instalación digna de verse. Las vitrinas están llenas de marionetas, todas vestidas en Dior, creadas por Jean-Claude Dehix, el maestro titiritero que ha estado armando escaparates para almacenes parisinos desde hace treinta años.

El montaje muestra outfits emblemáticos de la marca, desde la chaqueta Bar de 1947 hasta prendas del desfile más reciente de Raf Simons, el nuevo director creativo de la marca.

Las marionetas parecen cobrar vida: se mueven, bailan en parejas, patinan en hielo, se pasean en globo, pasan frente a la torre Eiffel y la Ópera Garnier, nada más les falta hablar (lo cual daría al traste con la propuesta, que es lindísima tal y como está). Un trabajo impecable y encantador.

Es como si contaran la historia de Dior en una especie de sueño movido por hilos. Qué diferencia entre esto y las princesas de Disney en los escaparates de Harrods. Pero era de esperarse: hablamos aquí de Dior.