El concepto se debe a la taiwanesa Alice Wang y se llama "Quote Vendor", así, entre comillas que guardan relación con su naturaleza. Se trata de una máquina expendedora que reúne mensajes embotellados, organizados por categorías, como si fueran botanas o golosinas. La gente contempla la máquina, elige una botella y, a cambio de unas monedas, obtiene una cita breve, contenida en una botella de plástico, lista para ser leída.

A veces tenemos hambre y, por falta de tiempo, por el lugar en donde estamos, por pereza, por diferentes razones, acudimos a la máquina expendedora, en lugar de prepararnos algo más sustancioso o, en el mejor de los casos, sentarnos en un restaurante en que sirvan comida decente. Unas papas fritas, un pastelillo procesado, algo para calmar la necesidad de comer, por lo pronto. Las máquinas expendedoras de Alice Wang se llaman "Quote Vendor" porque hacen algo similar, pero con citas textuales. De acuerdo con la diseñadora, su propuesta responde a las necesidades de la sociedad actual, que se nutre de información instantánea, igual que la comida rápida.

Quote Vendor surge la observación de la sociedad de estos días: cada vez estamos más acostumbrados a recibir y leer mensajes inmediatos, cortos. Desde los mensajes de texto o lo que compartimos en las plataformas sociales en línea, como Facebook o Twitter. La gente ya no está dispuesta a leer párrafos largos, y parece que tampoco tiene ya la paciencia para leer un libro completo.

Y, como según esta artista, las personas no tienen interés en leer libros, sus máquinas expendedoras seleccionan sus mejores partes y las revelan en un sistema similar al de las galletas de la fortuna: una pequeña tira de papel con una cita, acompañada por el nombre del libro y del autor. El público elige la cita de entre tres categorías diferentes (amor, arte y sabiduría) y, con suerte, el mensaje lo inspira como para buscar el libro y leerlo en su totalidad.

Me gustaría saber cuáles son los autores y los títulos que sirvieron a Wang para hacer la selección, si escogió textos que considera sorprendentes o imprescindibles, o si, para ser congruente con la idea de su máquina expendedora, incluyó citas equiparables a las frituras y las chocolatinas que consumimos por hambre inmediata. ¿Una máquina expendedora de escritura chatarra?

Fotos: My-Hiend