Ah... los calendarios de arrancar hojas, esos objetos que se convirtieron en cliché de novela, un cliché que algunos quisieran protagonizar en secreto. Y yo, que soy una militante defensora del cliché, vengo a mostrarles lo nuevo de Printstagram: un calendario compuesto por 365 fotos filtradas con Instagram, para que las arranquemos una a una conforme va pasando el año. Y emitamos un suspiro cada día, en señal de nuestra conciencia melancólica del inevitable transcurrir del tiempo. Ya me vi.

Printstagram es una compañía con base en San Francisco, California, creada por usuarios de Instagram. Según se menciona en su sitio web, todavía se encuentra en etapa de formación, pero frecuentemente lanza productos y actualizaciones. Es como si su equipo se hubiera propuesto materializar fantasías instagrameras. Los hemos visto crear pósters, álbumes enanos, calcomanías e impresiones en formatos diferentes. Y se llegó el momento del calendario.

Cada uno incluye 365 fotos de 8.5 por 7 centímetros y cuesta 40 dólares. El papel sobre el que se imprimen las imágenes es más grueso y más brillante que el que usamos en nuestra impresora casera, y de eso precisamente se trata. Es posible pedir al sistema que elija al azar, o bien seleccionar las imágenes que quieres incluir. Si no tienes suficientes, se imprimen duplicados y listo.

Como objeto, el resultado es mono. Y sería un regalo muy vistoso, si no fuera porque no se puede ordenar impresiones de otros usuarios de Instagram (es decir, para imprimir las fotos de una cuenta es necesario ser su titular). Porque estoy segura de que a casi todos les gustaría tener un calendario con sus propias fotos de Instagram, pero quién sabe qué tan bien recibidas serían las mías, por ejemplo.

De todos modos, ahí está la opción: una foto diferente cada día para que tiremos de ella, la usemos para decorar las paredes, escribamos una nota sobre ella o se le regalemos al primero que vaya pasando. Y, con suerte, nos enamoremos de él y todo. Ya me volví a ver.