Para añadir emoción al asunto de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, esta semana surgió una campaña inesperada: Hello Kitty, desde su página de Facebook, se postula como candidata a presidente de la Unión Americana. Aunque todavía no se sabe quién la secundará en el puesto, la personaje pide a sus fans que le ayuden a elegir uno de entre los personajes de Sanrio. Como digna representante del Partido de la Amistad, Hello Kitty espera obtener votos y difundir su mensaje de amistad, diversión y alegría.

Esta campaña presidencial de broma es en realidad una estrategia publicitaria que invita a los usuarios de Facebook a enviar regalos a sus contactos y así recibir puntos para adquirir productos virtuales (dibujitos, pues) en la aplicación oficial.

El objetivo vender ni comprar nada tangible, pero hay desembolso de por medio. Y la gatita más cabezona y famosa del mundo es experta en hacernos gastar y sabe plantearnos opciones lujosas. Díganmelo a mí, que he barajado la posibilidad de hacer construir una habitación especial en mi casa, reservada para albergar juguetes y otros artículos de Hello Kitty.

Si dicha habitación existiera, este sillón quedaría perfecto en ella. Es encantador. Tal vez no sea el primero en su tipo, pero seguramente sí es uno de los más caros. También fue lanzado este mes, independientemente de la candidatura presidencial. Está de venta en Japón y cuesta 2,525 dólares, más los gastos de envío.

Se supone que fue confeccionado por muebleros expertos, en la ciudad japonesa de Shizuoka, famosa por la calidad de sus muebles. También está disponible la versión My Melody y Pompompurin, pero nos queda claro que el de Hello Kitty es el bueno: por eso estos dos son un poco más baratos, sólo un poco.

En conclusión, la campaña presidencial de Hello Kitty en Facebook promueve un intercambio de regalos virtuales que puede no interesarnos, pero que resulta mucho más barato que el sofá.