Commemoration es un conjunto de contenedores diseñados para preservar la nostalgia en el plano del mundo concreto, tangible, y eso que el concepto es de lo más abstracto, casi poético. La propuesta pertenece al diseñador Greg C Smith, recientemente graduado de Universidad de Kingston. Se trata de recipientes herméticos, cuidadosamente confeccionados, listos para albergar los rastros del ser amado y detonar recuerdos que seguramente resultarán dolorosos pero que nos negamos a abandonar.

Commemoriation - cepillo, ropa y ADN

¿Alguien aquí se ha puesto a oler las sábanas o la ropa de quien ya no está? Greg C Smith considera que el acto es más común de lo que parece, así que diseñó tres artefactos que facilitan nuestro vampirismo emocional, porque necesitamos conservar algo más que el recuerdo, o creer que el recuerdo está seguro, almacenado en algún sitio. El primero de ellos encapsula un cepillo redondo para el pelo, pues se trata de un objeto muy ligado a la intimidad. El segundo sirve para conservar una prenda de vestir (una camisa, por ejemplo) y cuenta con un dispositivo que nos permite aspirar su aroma. El tercero fue diseñado para capturar el ADN de quien murió, lo cual, según el artista, podría servir en un futuro para reconstruir su esencia.

Esta serie de artefactos no sólo nos predispone para los sentimientos de pérdida, sino que imprime un giro a nuestros rituales relacionados con la muerte: por lo general guardamos las cenizas del difunto en una urna, pero Greg C Smith considera que nuestro apego está mucho más comprometido si conservamos su ADN, el olor de su ropa o el cepillo con que se arreglaba el pelo todos los días.

Commemoration, artefactos para preservar el recuerdo

La idea me recuerda aquella película protagonizada por Robert Downey Jr. y Nicole Kidman, Fur: él se suicida, se va flotando en colchón inflable hasta ser tragado por el mar. Al día siguiente, el colchón aparece en la orilla y ella, a sabiendas de que éste fue inflado por él, toma la boquilla y deja salir el aire, lentamente, dentro de su propia boca.

Ya me voy porque estoy al borde del llanto y del abismo, y qué pena con ustedes.