Ernest Hemingway es uno de esos autores imprescindibles. Su vida y obra es una de esas cosas extraordinarias que lograron dejar huella. Detonado por esa urgencia de vivir al límite, de que París siempre fuera una fiesta. Más allá de su trágico desenlace, el legado de este escritor sobrepasa el plano de las letras, su figura es casi un modelo de vida, de excesos, disparates y celebraciones. De ahí que The Hemingway Cookbook sea una obra que representa algo más que un simple artículo de memorabilia exclusivo para sus seguidores.

Con 125 recetas, aderezadas con notas biográficas sobre el autor, fotografías de su archivo personal y transcripciones de algunos pasajes culinarios extraídos directamente de sus novelas, este recetario es un tributo que le hace justicia a un autor que siempre se distinguió por ese incontrolable apetito por la vida.

Dorado Fillet in Damn Good Sauce, Woodcock Flambé in Armagnac, Campfire Apple Pie, y Fillet of Lion washed down with Campari and Gordon’s Gin. Son sólo una muestra de los platillos que componen este compendio. Obviamente no podían faltar las bebidas alcohólicas, destacando entre ellas la clásica Cuba Libre. De manera tal que la lectura de este libro termina convirtiéndose en un recorrido por las influencias culinarias que enriquecieron la obra de Hemingway.

Este libro acaba de ser editado este mes por los amigos de Chicago Review Press, se compone de 140 páginas y tiene un precio de apenas 15 dólares, si eres un admirador del escritor este bebé es un must, ya que incluso funciona como un juego de trivia, avanzas entre las recetas y los pasajes adivinando a qué periodo, libro, o pasaje pertenece.

Si no han leído aún nada de Hemingway podemos recomendarles iniciarse con Adiós a la armas. Por quién doblan las campanas y París era una fiesta.

Foto: Un create