¿Cómo debe ser un libro infantil? Seguramente no como los libros imaginados por Bob Staake, un ilustrador que se burla del concepto y crea un conjunto de títulos que en la realidad no existen pero que, de existir, perturbarían a padres e hijos por igual. La colección recurre al humor negro y coloca temas como la muerte, la drogadicción y el abuso sexual en la cubierta de libros infantiles hipotéticos, ilustrados al estilo de los años 50 y 60.

Libros para niños - Bukowski para niños

Imagínense un libro de pasta dura, de formato grande, con hermosas ilustraciones a todo color, papel grueso y brillante, cuyo título sea Bukowski para niños. De todos los títulos de la colección, éste es mi favorito. Los niños de la cubierta comparten un libro, tienen los ojos desorbitados, pero no pueden dejar de leer. ¿Cuál es la mejor edad para leer a Bukowski? Yo digo que hay que leerlo cuando todavía se es muy joven, porque si esperamos más, corremos el riesgo de encontrarlo ordinario y hasta desabrido. Pero... quién sabe qué tan apropiado sea leerlo a los cinco años. Porque yo digo que, a los cinco años, ya se entienden unas cuantas cosas que al autor le encanta repetir.

La colección de Bob Staake tiene otros títulos, tal vez más perturbadores que el anterior: ¿Cuándo morirás de cáncer? (un libro para aprender a leer el reloj), El libro de los ahogamientos: otra aventura del tipo "los accidentes suceden", ¡Corramos! O nos perderemos el linchamiento público, Las flores son muy bonitas, pero se gana más dinero cultivando marihuana, Billy, el favorito del monseñor, Dios es grandioso, entonces por qué nos hizo bizcos a Bobby y a mí, etc. Este último título es una joya.

Libros para niños - Dios hace niños bizcos

Se trata de no tomárselo en serio. La intención del ilustrador es hacernos reír, parodiar, burlarse, emplear aquellas ilustraciones de mediados del siglo XX, con las que estamos tan familiarizados, y oponer a dicha estética lo sórdido de los títulos. La propuesta es hilarante, y seguramente escandalizará a más de alguno, lo cual siempre es para celebrarse.