Al artista Jason Freeny se le ocurrió hacer un modelo anatómico de Barbie, una especie de escultura que muestra el interior de su cuerpo, los órganos que la harían funcionar si fuera humana. No se trata de un juguete para poner sobre nuestro escritorio (lástima) sino de una serie de impresiones. Igual la idea es simpática. Por supuesto, en la anatomía de la famosa muñeca, no hay lugar para el panículo adiposo.

No sé si si acuerden de aquél forward que, hace años, en la era del correo electrónico, aseguraba que Barbie no habría podido estar viva con esa cinturita y esas agraciadas proporciones. No lo puedo citar literalmente, pero decía algo así como que su cuello habría sido demasiado delgado para soportar su cabeza, que la muñeca habría estado negada para la maternidad, que su estómago y sus costillas no habrían durado ni cinco minutos, ese tipo de cosas.

Por si son peras o manzanas, Jason Freeny se lanzó a imaginar el interior de la espigada rubia. No sé de anatomía, pero todo parece estar en su sitio. Eso sí: nos falta el detalle de los órganos sexuales. ¿A poco no es un trabajo interesante? Si les gustó, asómense a ver las otras propuestas de Freeny, quien ha hecho ejercicios similares con Hello Kitty (a quien también retrata en versión feto), Mickey Mouse, Mario y Luigi, Mi Pequeño Pony, los Ositos Cariñositos y el tradicional patito amarillo de hule.

Jason Freeny nació en Silver Spring Maryland, en 1970. Estudió diseño gráfico en el Instituto Pratt de Brooklyn. Durante los 90, viajó por todo el mundo y colaboró como diseñador freelance para MTV. También realizó ilustraciones del tipo NSFW para revistas como Heavy Metal, Juxtapoz Erotica, Penthouse y Time Out New York. Fue después del nacimiento de su hijo que se comenzó a probar con esto de las esculturas anatómicas (que resultan curiosas y divertidas, pero también un poco incómodas). Seguramente la paternidad tuvo algo que ver.

Ahora nos falta ver los órganos internos de Barbie Drag Queen.