El libro yosoy (así, con minúscula inicial y todo junto) es un compilado de fotografías en que el retratado es el mismo que apretó el obturador. Podemos entenderlo como narcisismo ocioso, como un ejercicio introspectivo o como una forma de experimentar con las nuevas tecnologías. Como sea, los 91 autores del libro, muestran su propia versión del campo visual contemporáneo.

Entre las nuevas tecnologías, las redes sociales, las cámaras de la computadora o el celular y nuestro narcisismo en aumento, nos hemos convertido en practicantes recurrentes del autorretrato, en aficionados a captar lo que consideramos nuestra cara más interesante. El libro de fotos yosoy parte de ese mismo concepto y prueba que es posible captar mucho más que a uno mismo estirando la mano para tomarse de frente o sosteniendo la cámara frente al espejo:

En este libro, casi un diario privado, uno de los grandes géneros del arte se hace visible: el autorretrato. La cámara como la extensión del corazón de luz del fotógrafo, captura los límites del cuerpo emotivo del autor, su paisaje imaginario proyectado en lo real. Una realidad psíquica se hace material en el estado de los múltiples reflejos del yo. La construcción del autorretrato como autoconstrucción del sujeto, delinearse simbólicamente, renacer como un ave fénix en cada nuevo reflejo, en cada imagen. Elegir éticamente los límites sensibles de nuestro cuerpo. Dibujar con la luz el aura en todas sus formas. [...] Todas las cámaras al unísono disparando sobre el propio cuerpo, ese nuevo otro íntimo y éxtimo que somos en cada instante en que nos fotografiamos.

El libro es editado por Piano Piano, un sello editorial de libros independientes de fotografía, con base en Buenos Aires. Su primer volumen se llamó Bicis: la bicicleta como el icono de la modernidad hipster. En yosoy el ejercicio es parecido, pero se trata de mostrar al espectador la manera en que se entiende a sí mismo el que dispara. Lo interesante, creo, es su intención de revelar la intimidad como algo voluntariamente imposible. A todos nos gusta mirarnos de frente o de perfil. Mirar a otros, practicando nuestros mismos ángulos, es involucrarnos un poco con su vanidad.

Si les interesa un ejemplar impreso, pueden conseguirlo en conseguirse en Mercado Libre.

(La minúscula inicial del título es chocante, tenía que decirlo.)