Todos ubicamos a Trojan como una empresa que fabrica y vende condones, sin embargo también le entra a la onda de los estimuladores íntimos. Vibradores, pues. Para promocionar esta línea de productos, la marca implementó una campaña que consiste en regalar juguetes sexuales, a través de un conjunto de carritos de hot dogs, distribuidos en Manhattan.

Trojan Pleasure Cart

La única manera de saber la verdad a cerca de un producto es probándolo. Por si algunos no confían en la efectividad de Trojan en la fabricación de sex toys, se emprendió una campaña de distribución gratuita de sus vibradores Tri-Phoria y Pulse, a través de lo que la empresa denomina Trojan Vibrations Pleasure Carts. Los puntos de distribución se encuentran a la salida de bares y otros centros de reunión neoyorquinos. El verano es una buena temporada para atraer posibles compradores y, con el otro calor, el de las copas, es probable que incluso los más tímidos estén dispuestos a probar.

¿Cuántos vibradores se regalarán en la campaña? Se dice que unos cinco mil vibradores de cada modelo. El Tri-Phoria cuesta 40 dólares y el Pulse, 30, de manera que el conjunto costará unos 350,000. De acuerdo con Trojan, se trata de la más grande repartición de vibradores en la historia de la humanidad. Seguramente el acontecimiento quedará debidamente registrado.

La idea del carrito no está mal. De alguna manera, la empresa está equiparando la adquisición de un vibrador con la de un hot dog o un postre: algo sencillo, que se antoja y se puede conseguir fácilmente. Por otra parte, es imposible no pensar en lo común que resulta, por lo menos en México, encontrar vendimia de hot dogs afuera de los antros. Es casi una tradición. ¿Por qué no comprar un vibrador en lugar de la cena? ¿O por qué no comprar las dos cosas?