¿Qué te parecería si, en tu próxima visita al Museo de Arte Moderno de Nueva York, tuvieras la oportunidad de experimentar un recorrido guiado por niños? Audio Tour Hack se encarga de materializar la idea. El proyecto, MoMA Unadulterated, es un tour de audio protagonizado por niños. Cada pieza de la colección permanente es analizada por expertos menores de 10 años, dispuestos a compartir sus más honestas disertaciones en torno al verdadero significado del arte y el extrañísimo aspecto que adquiere a veces.

¿Qué nos convierte en expertos en un área y cómo podemos determinar que tenemos la edad suficiente para identificarnos como tales? ¿Tiene que ver con el tiempo que dedicamos a cultivar tal o cual disciplina? ¿Qué tanto influye la perspectiva individual y única que mostramos al aproximarnos al objeto en cuestión? Audio Tour Hack considera que vale la pena plantearse estas preguntas y, en lo que nos decidimos por una respuesta, presenta una guía alternativa por la colección permanente el MoMA, donde los niños comparten su percepción del arte moderno.

Audio Tour Hack es un colectivo de artistas y comunicadores, especializado en crear experiencias sonoras que funcionan como guías interactivas, divertidas, poco convencionales, durante el recorrido por museos. En mayo, el colectivo estuvo ofreciendo un tour por una exposición de John Chamberlain, en el Guggenheim de Nueva York, donde las esculturas del artista eran entendidas según el universo de los Transformers. Sí, de los Transformers. Ahora, es el turno de asomarse a la perspectiva infantil. MoMA Unadulterated es una visita guiada por audio, narrada completamente por niños, con la ingenuidad y la gracia que esto pueda implicar.

La colección permanente del MoMA es sometida a la crítica de niños neoyorquinos de entre 3 y 10 años. Por si te interesa conocer sus opiniones eruditas (y el museo te queda demasiado lejos o no tienes planeado visitarlo), el archivo de audio se puede descargar en el sitio web. Los niños ofrecen sus puntos de vista, enternecedores, absurdos, honestos, hilarantes; su crítica a artistas como Jackson Polloc o Andy Warhol.

La experiencia suena divertida y contribuye a quitarle al arte ese manto sagrado con el que nos encanta vestirlo. Las intocables piezas del museo dejan de parecer tan solemnes. Poner a un artista consagrado bajo la lupa de los niños es un poco como verlo en ropa interior. Si el arte se propone ser universal, imposible pasar por alto la opinión de los niños.