Michael Phelps, el mejor deportista olímpico de todos los tiempos, el nadador que ostenta un récord difícil (tal vez imposible) de superar, está en la nueva campaña de Louis Vuitton. En las fotos, captadas por Annie Leibovitz, lo vemos en un cuarto de baño, tendido en una tina llena de agua, luciendo un speedo y unos gogles. Junto a él, una de las maletas de la marca y lo que parece una bata. ¿A poco no está como para ahogarse de impacto estético?

La campaña se llama Core Values y consta, por lo pronto sólo de ésta y otra fotografía, en donde Phelps posa junto a la gimnasta soviética Larisa Latynina de 77 años, una de las atletas más premiadas a lo largo de la historia. Muy deportistas los dos, mucho lujo, mucha taza de , mucho terciopelo. ¿O sea que Phelps hizo el numerito de acomodarse semidesnudo en la bañera para luego venir a platicar muy campechanamente con la señora Latynina? Órale pues. Como sea, la sesión estuvo a cargo de Annie Leibovitz quien, aunque sea experta en enviar mensajes ambiguos, sabe muy bien lo que hace.

Las firmas de moda quieren a Michael Phelps en sus campañas. ¿Quién no lo querría? Tiene todo lo necesario: un cuerpo inverosímil, fama, un conjunto humillante de triunfos olímpicos, belleza. Y ahora, que acaba de anunciar en Londres su retiro de la natación, está más de moda que nunca. Ya ven que las noticias y la polémica siempre venden. Seguramente Louis Vuitton le está pagando una fortuna. Y no es para menos. La marca se está haciendo de una imagen de lo más sexy, atractiva e inquietante con este nadador remojado.

Es una lástima que no tengamos más fotos por lo pronto, porque me encantaría extender el taco de ojo y de seguro ustedes también. Ni hablar, estaremos al pendiente y los mantendremos informados.