La obra del fotógrafo Leland Bobbé se propone retratar el rostro de la humanidad en el tercer milenio. Half-Drag es un proyecto no lucrativo que se desprende del interés de Bobbé por el mundo del neoburlesque. Con estas fotos, el artista intenta capturar al hombre que se convierte en drag queen y a su álter ego femenino, ambos en la misma imagen.

En Half Drag aparecen rostros divididos por la mitad, en donde lo masculino y la feminidad deconstruida existen en parelelo. Las imágenes de uno y otro lado parecen haber sido captadas por separado; sin embargo, fueron tomadas en una sola emisión y sin reconstrucciones posteriores, según menciona el fotógrafo:

Estas imágenes son parte de una serie de retratos en crecimiento que muestra las dos caras de las drag queens. [...] A través del poder del pelo y el maquillaje, estos hombres son capaces de transformarse y encontrar su lado femenino, sin dejar de mostrar su masculinidad. Las fotos fueron tomadas tal como las ven, no se trata de imagenes separadas que después hayan sido unidas.

Estas fotos nos recuerdan que, aunque sólo podamos ver una durante el espectáculo, las drag queens tienen dos (o más) caras. Más allá de la ropa inverosímil, las uñas-escultura y el maquillaje, ellas también son el otro, ése que queda fuera de nuestra vista y que las interpreta. Ponerse una peluca y treparse en unos tacones de medio metro, representar a un personaje, es parte de la identidad.

Y, a propósito de la identidad, entre las características más divertidas y encantadoras de las drag queens están sus nombres. Conocí a dos drag queens que trabajaban en pareja y que se hacían llamar Elástica y Cínica. Quiero una draga que se llame Esdrújula Bombón. Y otra que adopte el pseudónimo que uso a veces: Celestina Terciopelo.

En los retratos de Bobbé hay nombres muy simpáticos: Fifi DuBois, Magnolia Applebottom, Epiphany Get Paid, Stormy Weatherz... ¿Apoco no son una chulada? Cuando vean las fotos en la galería de abajo, fíjense en ellos.