FaceMaker es un juego de bloques de madera que divierte a niños y adultos. Se trata de unir las piezas para armar rostros diferentes. Hay miles de posibilidades. A partir de formas básicas en negro, rojo y blanco, cada quien puede crear a los personajes que se le ocurran, y luego compartir el resultado en una cuenta de Flickr.

Este juego reta la imaginación del niño y para ello se vale únicamente de bloques de madera pintados con formas básicas, mismas que pueden combinarse para crear personajes diferentes. Se trata de una creación de Zoe Miller y David Goodman (de Miller Goodman), un dúo británico de diseño, especializado en libros y juguetes para niños. La creación de formas que pudieran unirse para armar rostros de rasgos reconocibles requirió muchas horas de experimentación y juego por parte de los diseñadores. "Tuvimos que hacer y reahacer los bloques, jugar una y otra vez, imaginando las diferentes posibilidades, considerando opciones alternativas, intentando lo máximo a partir del mínimo", aseguran.

FaceMaker, corazón

Por supuesto, los dos están conscientes de que, por mucho que hayan intentado anticipar todas las posibilidades, cada persona será capaz de crear rostros nuevos. Por eso, los diseñadores alientan a quienes adquieren el juego a subir fotos a su cuenta de Flickr pues, según dicen, siempre les resulta sorprendente ver lo logrado por los demás.

Todos los bloques son de madera y están pintados a mano con pintura no tóxica. El juego fue pensado para niños, pero los adultos también pueden disfrutarlo: en compañía de sus hijos o en absoluta soledad, no importa. El asunto aquí es que la dinámica de FaceMaker es divertida sin importar la edad.

En un tiempo en que los niños encuentran su mayor fuente de entretenimiento en los videojuegos, es alentador encontrar propuestas de juegos que pueden tocarse y, sobre todo, que promueven la creatividad. No tengo nada contra los juegos de video. Nunca he sido aficionada a ellos, pero soy capaz de reconocer su valor cultural y educativo, sin embargo, creo que muchos de los niños de la presente generación se están perdiendo de la experiencia de jugar con objetos táctiles, de construir y de imaginar de acuerdo con los planteamientos de su propia mente y no del guion imaginado por alguien más. Un juego como FaceMaker me parece refrescante en medio del panorama actual.