Algunos libros han pasado a la historia no sólo por su contenido literario, sino también por el toque que les dieron las ilustraciones. La siguiente lista reúne 7 duós de ilustrador y escritor que, por diferentes razones, funcionaron (y siguen funcionando). El orden corresponde a mi gusto personal, fijándome particularmente en la combinación, pero también dejo ver mi apego a ciertos autores, obvio. Comienzo por lo que menos me gusta hasta llegar a lo que me fascina. A ver qué les parece.

1. J. K. Rowling y Mary GrandPré

Las cubietas de la serie Harry Potter tuvieron mucho que ver en la selección de reparto para las películas, o por lo menos para la primera. Aunque la forma en que imaginamos a los personajes y las atmósferas son más bien responsabilidad de la escritora, los cuadros que se forman en nuestra mente, durante la lectura, de alguna manera están permeados por dichas ilustraciones.

Dúos - J.K. Rowling y Mary GrandPré

Foto: Nicius en Tumblr

2. J.R.R. Tolkien and Pauline Baynes

Pauline Baynes ilustró Egidio, el granjero de Ham y realizó varios trabajos para El hobbit y El Señor de los Anillos. Esta mujer, además, hizo las acuarelas para las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis. Cuenta la historia que, un buen día, Tolkien encontró los dibujos de Baynes en el escritorio de su editor y pidió que fuera ella quien se encarga de sus libros, lo que representó el principio de una amistad y una colaboración de por vida.

Dúos - J.R.R. Tolkien y Pauline Baynes

Foto: Trazos en el Bloc

3. A. A. Milne and E. H Shepard

Podemos ver su trabajo conjunto en los libros de la serie Winnie the Pooh. Al principio, Milne no estaba muy convencido de la concordancia entre sus textos y los dibujos de Shepard. Con el tiempo, cambió de opinión y reconoció que, sin esos dibujos en particular, el éxito de sus historias no habría sido el mismo. Disney, en una actitud (habitual) de franco oportunismo, se fusiló las ilustraciones e hizo una película animada que no tiene ni la mitad del encanto de los textos de Milne.

Dúos - A. A. Milne y E. H. Shepard

Foto: Club Kiriko

4. Charles Dickens y Hablot Knight Browne

Hablot Knight Browne ilustró los Papeles póstumos del Club Pickwick, David Copperfield, La casa desolada y otros títulos de Dickens (15 en total). Se sabe que fueron muy amigos pero que terminaron de pleito, puesto que el escritor, de un día para otro y sin mayores explicaciones, le dijo al ilustrador que ya no estaba interesado en su trabajo.

Dúos - Charles Dickens y Hablot Knight Browne

Foto: Victoria and Albert Museum

5. Lewis Carroll y Sir John Tenniel

Las ilustraciones Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo son de las más famosas en la historia de la literatura (también bastante fusiladas por Disney). Cuando Caroll solicitó la colaboración de Tenniel, éste ya era un ilustrador de renombre. Curiosamente, después de la publicación de ambos libros, Tenniel dejó de dibujar.

Dúos - Lewis Carroll y Sir John Tenniel

Foto: Taller y Medio

6. Roald Dahl y Quentin Blake

James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolates y Revolting Rymes (traducido al español como Cuentos en verso para niños perversos) son sólo algunos de los libros de Roald Dahl que Quentin Blake se encargó de ilustrar. El ilustrador oficial de Dahl se caracteriza por trazos simples que me parecen sumamente expresivos, divertidísimos. Comenzaron a trabajar juntos en 1978, con El cocodrilo enorme y se detuvieron en 1988, con Matilda. Se dice por ahí que Dahl llegó a cambiar detalles narrativos después de observar las ilustraciones de Blake, con tal de lograr una mayor concordancia.

Dúos - Roald Dahl y Quentin Blake

Foto: Carton Brew

7. T. S. Eliot y Edward Gorey

De 1953 a 1960, Gorey vivió en Nueva York y trabajó como ilustrador de libros. Su trabajo fue muy diverso: Drácula de Bram Stoker, La guerra de los mundos de H. G. Wells y, mi favorito, Old Possum´s Book of Practical Cats, de T. S. Eliot. Aunque Eliot y Gorey no tuvieron una relación de trabajo (el Old Possum's se publicó en 1939, mucho antes de que Gorey llegara a Nueva York), sus ilustraciones son un complemento ideal para los poemas del libro. Además, ya ven que me encanta incluir componentes caprichosos en las listas (con los temas que yo misma me impongo). Así siento que me hago trampa, bien padre.

Dúos - T. S. Eliot y Edward Gorey

Foto: Universidad de Toledo