Todos ubicamos a Theodore Seuss Gisel, mejor conocido como Dr. Seuss, por sus libros infantiles (absurdos, muy divertidos, justo como se necesitan a los 7 años). Lo que muchos ignoran es que este autor, además, hizo ilustraciones para revistas y carteles publicitarios para Ford, Holly Sugar, LG, NBC y otras empresas. La Biblioteca Mandeville de Publicaciones Especiales, en la Universidad de California, cuenta con una colección a la que vale la pena echar un vistazo.

Dr. Seus, Holly Sugar

Imaginen el contexto: Seuss termina su ciclo en Oxford y comienza a trabajar como caricaturista al servicio de Judge, una publicación neoyorquina con lectores suficientes. Hablamos aquí de finales de los años 20. Quién lo hubiera creído: una ilustración convirtió su vocación de dibujante en una carrera publicitaria. Era 1927. Un ejecutivo de Standard Oil se encuentra con un dibujo que considera interesante y se dedica a averiguar quién es el autor. La esposa de dicho ejecutivo lo convence de que la propuesta es justo lo que se necesita para promover la empresa y Dr. Seuss termina más que contratado. El resultado: 17 años de anuncios que habrían de funcionar como tabla de salvación para Seuss durante la crisis económica de aquel tiempo. Los escritores no pueden vivir del aire, hay que arreglárselas. Dr. Seuss tuvo suerte y supo hacerse de proyectos más, digamos, rentables.

Las ilustraciones que vemos en los carteles publicitarios del autor no son muy distintas de los personajes de The Cat in the Hat y las otras historias. La diferencia, claro, tiene que ver con una intención más relacionada con la supervivencia, misma que explica muchas interrogantes. No importa, los carteles son curiosos y siguen teniendo el toque de Seuss, es obvio que fueron creados por él. Anunciar cerveza, insecticida o aceite le sirvió para ganarse los chelines indispensables. Hoy, nosotros podemos contemplar su trabajo como otra vía para inventar lo que se le daba la gana, por fortuna.