El vino no es sólo una deliciosa bebida, también es un estilo de vida, una declaración de identidad y principios, quienes gustamos de la compañía de una buena copa no sólo buscamos que nos deleite el paladar, sino también la vista.

Hace algunos días les habíamos comentado de una botella de tinto con un original empaque con la forma de una lata de pintura en aerosol, hoy les presentamos algo que se al lado diametralmente opuesto: Carre, una línea de vinos con diseño minimalista que reduce su presentación a los términos básicos de una botella de cristal con una etiqueta en blanco.

Aparentemente los rusos no se andan con rodeos ni florituras a la hora de consumir vino, sin importar tanto el país de origen, ni el tipo de uva, sólo les interesa si es blanco, tinto o vodka, imagino que por ello los chicos del estudio de imagen DesignDepot **desarrollo la presentación de **Carre Rouge y Carre Blanc, dos tipos de vino que se distinguen por tener únicamente una etiqueta de color sin nada más inscrito, etiqueta blanca para el vino blanco, etiqueta roja para el tinto. Fin.

La idea de este original producto, embotellado en Rusia (pero distribuido por una empresa francesa), partió de dos personas, el director creativo Peter Bankov y la diseñadora Julia Nevstrueva, quienes debieron dedicar horas interminables de análisis para llegar a la conclusión de que lo mejor sería sólo poner una etiqueta de color y ya.

Sin embargo por más absurda que pueda parecer su idea, el producto final me agrada bastante, se distingue por su simpleza e indirectamente te obliga a que te enfoques al vino en sí, despojándose de ornamentos que a veces distraen la atención de lo que debería ser más importante. Cuántas veces no nos ha sucedido que compramos una botella porque nos gusta su diseño y resulta que sabe horrible.

Fotos: The DieLine