Cambpell's lanza la línea Go!, cuyo concepto y empaque toman inspiración de la cultura hipster. Denise Morrison, la nueva CEO de la compañía, se encargó de inyectarle frescura y juventud a la marca (misma que lleva 140 años en el mercado), a partir de una imagen que intenta ser más cool, más incluyente y menos conservadora.

Decidida a revitalizar las estrategias publicitarias de Campbell's, la CEO de la empresa, Denise Morrison, emprendió la misión de modificar la tradicional lata de sopa condensada con etiqueta blanca y roja. En su lugar, ella y su equipo equipo salieron a la calle y visitaron enclaves de Austin, Portland y San Francisco, lugares frecuentados por gente de entre 20 y 30 años. En otras palabras, se dedicaron a averiguar cuáles eran los restaurantes y locales preferidos por la hipsteriza, conocieron puestos de comida y hasta probaron platillos de otras culturas, preparados en casa. El resultado alcanzó para inspirar una nueva línea de productos que intentan ir más allá de la sopa condensada.

Estas sopas de reciente lanzamiento vienen empacadas en bolsas desechables (pouches), impresas con rostros jóvenes y aparentemente emocionados, y una huella digital que promete un "toque cool". La variedad de sabores se propone retomar combinaciones culinarias de diversas culturas y ofrecerlas de manera instantánea, algo como calentar en la sartén o meter al microondas y listo. Pollo al curry con coco y champiñones, chipotle a la crema con granos de elote y frijol negro y otras combinaciones por el estilo.

Esta nueva imagen es más atractiva, cierto. Pero una sopa preempacada jamás tendrá el toque que logran ciertos puestos de comida, ciertos restaurantes, ciertos platillos preparados en casa. Los hipsters lo saben y todos los demás también. El intento de la marca es comprensible, es necesario renovarse, hay que buscar formas de llegar al mercado joven, etc.; sin embargo, no estoy segura de que el pretendido concepto se transmita de la mejor manera. Cuando veo los empaques, me llaman más la atención los gestos de los personajes que los platillos y sus ingredientes. Cero buen gusto. ¿Qué opinan ustedes?

Fotos: Packaging World y Up Town Almanac