Las máquinas expendedoras que venden arte no son algo nuevo, están rondando por aquí desde finales de los 90, sin embargo es un hecho que se están poniendo de moda, por fortuna las ideas y diseños que originan son casi siempre geniales. Tal es el caso de Clark Whittington, un artista de North Carolina, Estados Unidos, que desde 1997 ha ejercido su obra magna en este campo: Las Art-o-mat.

Se trata de una serie de viejas máquinas expendedoras de cigarrillos, que han sido reparadas y sometidas a una cirugía estética para convertirlas en artefactos capaces de vender pequeñas obras de arte, todas pertenencientes a distintos artistas, incluido Whittington. Lo más atractivo de las Art-o-mat es su diseño especial y totalmente retro, así como su modelo abierto de participación, si tú eres un artista puedes contactar a Clark y sus amigos para que vendas tu obra a través de ellos, hay más de cien expendedoras a lo largo del país.

Esta iniciativa es muy interesante y ha ido creciendo poco a poco, incluso ya hay una máquina de Art-o-mat en Austria, lo que abre el escenario para una posible expansión por Europa.

Si entras al sitio web de la empresa podrás encontrar muchas cosas divertidas e interesantes, como una galería dedicada a cada uno de los artistas que actualmente provee y colabora con el proyecto, los distintos modelos de las máquinas y enlaces a sus redes sociales.

Me resultó sorprendente encontrarme con que la mayoría de los participantes son muy jóvenes. Es de reconocerse que la originalidad y continuidad que le han dedicado a su idea les ha valido un espacio.

El concepto completo de Art-o-mat es muy seductor, aquí les compartimos una breve galería de los modelos de las máquinas, recuerden que cada aparato tiene un diseño único y por ende hay más de cien diferentes.


Fotos: Laughing Squid