Los espacios que nos gustan nos vuelven más creativos, así que empecemos por evaluar qué tal se ve nuestra casa. Incluso si pasamos la mayor parte del tiempo fuera de ella, su aspecto influye en nuestro estado de ánimo.

Las personas que saben decorar espacios (lo mismo interioristas expertos que gente común pero con instinto estético y buen gusto) intentan dejar ver su personalidad mediante muebles, colores, fotos y cuadros. Pero no se vierten por completo en la decoración sino que depuran su temperamento y muestran en la habitación lo mejor, lo más interesante y visualmente agradable de sí mismos. Como para provocar la envidia de cualquiera.

Por lo general, invertimos más tiempo y más dinero en asuntos que no tienen que ver con la casa. Pero tal vez valga la pena echar un vistazo al rededor y pensar cómo podemos hacer de nuestro espacio un lugar más habitable, por aquello de que el panorama exterior no es muy alentador y es necesario hacerse de un refugio individual (o compartido) a nuestro gusto.

Seamos creativos y comencemos por algunos detalles. Que se note que la casa es nuestra, y que se note de la mejor manera posible. Las siguientes recomendaciones podrían servir para imprimir el propio temperamento en la decoración:

  1. ¿Qué tal una mesa narrativa? Elige una mesa o una repisa y coloca objetos lindos y representativos de tu personalidad: cosas que obtuviste en algún viaje, símbolos de amor o desamor, figuras o juguetes... hay muchas posibilidades.

  2. ¿Cuáles son tus fotos, pinturas o ilustraciones favoritas? Imprímelas en buena calidad, en formato pequeño, y colócalas en una "corona estética". Algo como las coronas de adviento navideñas, pero con referentes de tu concepto de belleza. Puedes conseguir la corona en un bazar y luego armarla.

  3. Hazte de unas velas altas y delgadas y acomódalas en floreros anchos. Las puedes poner de dos en dos sobre el escritorio, la repisa o el buró. Prenderlas por la noche, cuando llegues del trabajo: podría significar un ritual cotidiano muy básico y muy visto en las películas pero también muy agradable.

  4. Elige un aroma para tu casa. A mí me gustan las cerezas. Compra aromatizantes, aceites, aerosoles, velas, todo con el mismo aroma. El olfato también entra en la percepción estética.

  5. Selecciona un espacio privado y haz que sea sólo tuyo. Puede ser tan amplio como una terraza o una habitación o tan pequeño como un cajón, el tamaño no importa. Se trata de que pongas en él objetos que te parezcan inspiradores, y que los cambies cada determinado tiempo. Que sea una especie de alter-ego que represente tu "decoración interior". Ájalas.

Pon atención a lo que ves en la red, en la calle, en todos lados y piensa con qué de todo eso te identificas, qué imágenes, qué cosas deberían estar en tu casa puesto que definen de alguna manera tu estética personal. Aprovecha uno o dos días de tus vacaciones para hacer algunos cambios en la decoración de tus espacios. Tu espíritu creativo te lo agradecerá.

Fotos: habitación de Vanessa Colyer Tay, The Style Files