Los habitantes de Marte llegaron a la Tierra e instalaron su propia embajada en Sídney. The Martian Embassy es un espacio creativo en donde se puede leer, escribir o dibujar, y conseguir, entre otras curiosidades, un sello para pasaporte a Marte, una lata de gravedad o un kit para disfrazarse de humano.

El diseño de La Embajada Marciana corrió a cargo de los expertos de LAVA. Fue creada como un proyecto alterno de la Sydney Story Factory, el centro cultural australiano que se especializa en promover la creación literaria entre los niños. El nuevo espacio tomó inspiración de las formas del cuerpo de una ballena, de un cohete espacial y un túnel del tiempo, y fue adornado con costillas de madera contrachapada que cobra vida mediante un juego de luces y sonidos. Que sea madera y no metal lo que rodea los pasillos y las salas hace que la Embajada resulte cálida, que den ganas de pasar un rato en su interior.

Más que una tienda, parece un divertido recinto de lectura, con cuadros y esculturas de marcianos, un telescopio y una decoración poco usual. Sí, hay cosas a la venta: dinero extraterrestre, gravedad enlatada, bloqueadores solares con un FPS 5000 y otros productos "fabricados en Marte". Pero no creo que el objetivo sea vender regalitos, sino ofrecer un lugar para leer, escribir o dibujar, disponible para todos los visitantes de la Sydney Story Factory (cuya existencia, por cierto, me hace suspirar de envidia... ¡por qué no tuve la opción de asistir a un lugar como ése, cuando era niña!).

Un centro de escritura creativa que inaugura un espacio inspirado en Marte. ¿Qué le habría parecido a Ray Bradbury? Lástima que ya no esté aquí para visitarlo. En su lugar, otros podrán sentarse a leer o escribir historias de marcianos en los escritorios individuales que este espacio ofrece al público, en una generosa iniciativa de la jurisdicción ficticia del Planeta Rojo.