El mundo del skate nunca me resultó atractivo, hasta que leí Slam de Nick Hornby, una novela que se centra en describir la adolescencia de un muchacho que no entiende a las niñas y sólo quiere andar en su patineta para ser algún día como su ídolo Tony Hawk.

Entre diversos giros románticos, con algunos pasajes que involucran viajes al futuro y dimensiones paralelas (!?), la historia de Hornby logra transmitir esa adrenalina y esa impresión visual estética de imaginar al skater suspendido en el aire equilibrando su vida sobre una tabla con ruedas, sin tener idea de cómo será la caída, pero viviendo por el momento de sentirse libre.

Ese mismo fue justo el logro del artista visual Sebastian Linda al crear su video The Epic & the Beasts, en donde vemos a los skaters profesionales Tom Kleinschmidt, Richard Naumertat, Erik Grob, Octavio Trindade, David Raderecht, y el propio Linda, realizando algunas acrobacias en espectacular cámara lenta por las calles de Alemania. Parques públicos, bancas, pasamanos, paredes curvas, fogatas, cualquier lugar es bueno para mostrar la espectacularidad del concepto.

Lo épico de este audiovisual es la conjunción de la música con las imágenes en slow motion, es una combinación asombrosa que siempre fascina, cuando uno de niño se imagina andando en patineta visualiza algo así, aunque lograrlo en la práctica es bastante complejo y puede que pierdas un par de dientes en el proceso.

La canción de fondo es interpretada por el grupo Portugal the man y se titula So American Woodkid Remix, lo más impresionante es que el video se grabó con una cámara convencional RED Epic con lentes Canon y Pelang de gran angular y fisheye. Usando como tripíe un simple Gorilla Tripod. El resultado está más allá de toda expectativa.

Aprovecho también para compartirles uno de mis pasajes favoritos de Slam, si no la han leído y buscan algo divertido deberían darle una oportunidad, incluso hay una edición en español publicada por Anagrama:

Creo recordar que la señora Miller nos dijo una vez en clase de religión que hay gente que cree que tienes que vivir la vida una y otra vez -como en esos niveles de los videojuegos, que hay que repetir y repetir para poder pasar al siguiente- hasta que llegues a vivirla como es debido. Bien, pues fuera cual fuese esa religión, creo que podría creer en ella. De hecho podría ser hindú o budista o algo sin saberlo.
He vivido ese día del médico dos veces, y lo he vivido las dos veces mal, pero lo estoy haciendo cada vez mejor, poco a poco. La primera vez lo hice todo mal, porque ni siquiera sabía cómo se llamaba Roof. Y la segunda vez sabía su nombre y sabía cómo cuidarlo, pero aún no era lo bastante buen padre como para conseguir que se dejara pinchar. No voy a tener una tercera oportunidad -es lo más probable-, porque ese día ya no está en el futuro, sino en el pasado. Y Tony Hawk no me ha proyectado nunca al pasado.

(...) Aprendo. Aunque muy despacio.

Foto: Inrocks Libros