Porque tomar café frappuccino ya es demasiado mainstream, en el East Village de New York hay un nuevo lugar que está causando sensación, aunque a muchos podría parecerle absurdo, la población que gusta de lo alternativo está flipando por la propuesta del Molecule Water Cafe, que es un sitio similar al Starbucks, sólo que en lugar de bebidas con cafeína te venden agua. Sí, agua, a un precio estratosférico.

El agua que se sirve en Molecule no es tomada directamente del grifo a tu vaso, sino que en efecto es tomada del grifo pero para ser filtrada a través de una máquina súper nice de 25 mil dólares que utiliza tecnología de rayos ultravioleta, tratamientos de ozono y ósmosis inversa por siete fases distintas de purificación (lo que sea que esto signifique), para crear un agua lo suficientemente pura como para justificar que una botella pequeña del producto cueste de lo 3 a los 5 dólares, más impuestos.

El negocio puede antojarse atractivo, ya que aprovechas el suministro de agua de la ciudad y vas vendiendo el producto conforme el cliente lo va solicitando, pero a mi no deja de despertarme dudas sobre si se trata o no de una tomadura de pelo. La pregunta obvia es si el agua tiene un sabor especial o distintivo a lo que los dueños del local, Alexander Venet que es un comerciante de arte, y Adam Ruhf un ex jugador profesional de boomerang, aseguran que el sabor "es muy sutil, pero si tienes un paladar muy sensible podrás distinguir que es diferente".

Yeah... right...

Esto me recuerda mucho a esos bares de oxigeno que proclamaban tan trendy en la década de los 90, me pregunto cuánto tiempo durará el furor por esto, quién sabe, tal vez llegue a convertirse en un emporio tan irracional como lo es Starbucks.

Fotos: New York Writes Itself y 114 Pembroke