El artista alemán Megx (Martin Heuwold) tuvo la ocurrencia de darle un aspecto más divertido a un puente ferroviario, ubicado en en la ciudad de Wuppertal, por lo que lo pintó como si estuviera hecho de bloques de LEGO. Tardó unas 4 semanas en terminar el trabajo y, obvio, no se aventó la tarea solo, sino que recibió el apoyo de un equipo de colaboradores.

La transformación del puente también guarda relación con su uso: ahora, en lugar de servir para el paso del tren, usado por ciclistas y transeúntes.

Se dice por ahí que Megx, quien tiene amplia experiencia como artista callejero, llegó a meterse en problemas por su afición a pintar paredes públicas. ¿Será su puente de LEGO una prueba de que se ha reformado y su propuesta intenta abandonar la rebeldía para hacer felices a los ciudadanos? Si es así, qué tierno.