La artista canadiense Heather Benning tomó la estructura de una casa granjera abandonada, ubicada en la provincia de Manitoba, para convertirla en una casa de muñecas tamaño real. El proyecto se llama Dollhouse y, en efecto, hace que la construcción se parezca mucho a esas casas que llenábamos de pequeños muebles cuando éramos niñas.

Obviamente, la artista tuvo que quitar las paredes de uno de los lados y sustituirlas por vidrios, para que fuera posible ver el interior de la casa y sus divisiones. El aspecto de juguete fue completado con muebles al estilo de los años 60 (lo que concuerda con el tiempo en que la casa fue abandonada).

¿Que si me gustaría vivir en una casa como ésta? Tal vez en un mundo paralelo. La decoración sesentera me encanta, y en la Dollhouse de Benning todo parece bien dispuesto. Por otra parte, las casas contemporáneas también tienen grandes ventanales que dejan pasar la luz (no veo la incomodidad por ese lado). Pero no creo que la artista haya creado esta casa para ser habitada. Aunque sería interesante averiguar si ella misma se quedado en su casa de muñecas, si alguien se ha hospedado ahí, o si el proyecto no es habitable.