Piensen esas máquinas expendedoras que, a cambio de una moneda, ofrecen chicles de bola, kits de limpieza dental o juguetitos (a mí me gustan los de Hello Kitty, obvio). Ahora imaginen que las máquinas en cuestión, en lugar de dulces, dan canciones, videos, películas y libros electrónicos. Sería interesante, ¿cierto? El proyecto existe, se llama Digital Gum Goods y está siendo desarrollado por Razorfish, un equipo de especialistas en innovación tecnológica.

Razorfish, máquina expendedora de bienes digitales

La máquina funciona con NFC (Near Field Communication), una tecnología de comunicación inalámbrica que, según Wikipedia, tiene "corto alcance y alta frecuencia" y "permite el intercambio de datos entre dispositivos". Mucho gusto, NFC, en mi vida entera me había detenido a pensar en ti, qué buena onda que existas.

El asunto es que la Digital Gum Goods está provista de aplicaciones, videos, canciones, e-books y otros contenidos susceptibles de ser transportados en un smartphone. Basta con meter una moneda en la ranura, hacer girar la perilla y seguir las instrucciones de descarga. En lugar de presenciar la aparición de un chicle redondo en la canastilla de la máquina, habremos de colocar en ella nuestro celular, para que el bien multimedia solicitado llegue a él. O por lo menos así se explica en el video.

El prototipo fue realizado en una sesión de dos días, en la oficina de Razorfish Fránkfort. Para construirlo, se utilizó una tableta Samsung Galaxy, un recubrimiento NFC (?), un switch rojo común y corriente y dos microcontroladores Arduino, todo ello bien acomodado en una típica máquina expendedora de metal. El resultado es interesante, aunque el terminado pudo ser mucho más bonito.

Ahora preguntémonos si la idea tiene futuro, si funcionaría, si sería rentable. Probablemente sí. Somos consumidores de contenidos electrónicos, y si los tuviéramos tan al alcance de la mano como los dulces y los refrescos, seguramente los compraríamos. El truco está en que el precio no sea elevado, en que se mantenga la dinámica de la máquina expendedora. Si el prototipo se comercializa, podría convertirse en un buen negocio.