Un librero rodante en la habitación de los niños quedaría bastante bien. Podría servir para acomodar pequeñas colecciones de libros y, al mismo tiempo, como mesita auxiliar. Si tienes en casa una patineta vieja y una caja de madera, aprovéchalas para armar un librero como éste.

Necesitarás el siguiente material:

  • las ruedas de una patineta
  • un cajón de madera
  • pintura
  • taladro
  • tornillos
  • lápiz

Lo primero que hay que hacer es quitarle las ruedas a la patineta y darles una buena tallada hasta que queden limpias, porque seguramente estarán inmundas después de haber ando rodando por las calles. Luego, hay que pintar el cajón de madera, con varias capas.

Cuando la pintura haya secado y las ruedas estén limpias, marca con lápiz el lugar en que montarás las ruedas y perfora cuatro agujeros. Avellana los tornillos sólo en la parte superior (el interior del librero): la idea es que hagas una abertura más grande para la cabeza de cada tornillo, de manera que los libros no se maltraten con los bordes. Después, instala las ruedas imitando el montaje que tenían en la patineta.

Si los niños son tan pequeños que comienzan a caminar (y que obvio, no saben leer), este librero-patín puede servirles como carrito caminador. Por otra parte, para propiciar el gusto de los niños por la lectura, los expertos recomiendan ponerlos en contacto con los libros desde que muy temprana edad, y no desgarrarse las vestiduras si los rayan o los estropean, puesto que para ellos es una forma de "hacerlos suyos" y construir interés por ellos. Eso he leído que dicen los expertos, a mí no me volteen a ver.

Y, si no hay niños en casa, este librero también funciona. Incluso se le podrían poner entrepaños y guardar ahí colecciones completas de ediciones en pequeño formato. El asunto es que podemos rodar el librero de una habitación a otra y acomodar sobre él nuestro cigarro o nuestro café, mientras leemos.