Con eso de que los Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina, hay miles de empresas interesadas en anunciar sus productos y servicios en el Reino Unido, aprovechando que sus ciudades tendrán muchísimos visitantes en las próximas fechas. Mientras las marcas intentan hacer su agosto, las calles se llenan de anuncios publicitarios que, para algunos, hacen de la vía pública un campo minado. Los artistas que componen el colectivo Brandalism están hartos del bombardeo publicitario en su país, por lo que toman espectaculares sin pedir permiso y sustituyen los anuncios por arte callejero que denuncia el consumismo y la manipulación de la mercadotecnia.

El proyecto Brandalism reúne el trabajo de 25 artistas urbanos, originarios de 8 países diferentes, que se reúnen con la intención de recuperar los espacios públicos y eliminar la contaminación visual. De paso, lanzan mensajes sobre las consecuencias del consumismo en el medio ambiente: mientras más cosas innecesarias compramos, más basura (sin considerar el asunto de las fábricas, los combustibles y demás).

Según se menciona en el sitio web, Brandalism podría convertirse en la protesta más significativa, llevada a cabo en espacios publicitarios, en toda la historia del Reino Unido. El objetivo de estos artistas es cuestionar a las autoridades y las empresas en torno a la falta de ética de sus estrategias publicitarias. Por otra parte, la iniciativa intenta generar una especie de incomodidad en los ciudadanos, la suficiente para provocar inquietudes relacionadas con las falsas necesidades, los deseos destructivos y los daños al ecosistema.

No es la primera vez que vemos esta deconstrucción de la publicidad. Otros artistas y creativos llevan años haciéndolo. Aquí lo interesante es que los artistas de Brandalism eligieron un momento clave: durante las Olimpiadas 2012, el mundo entero estará al pendiente de lo que pasa en Londres y otras ciudades del Reino Unido.

Ahora falta preguntarnos qué tanta atención prestarán los transeúntes y automovilistas a los anuncios de Brandalism. ¿Irán a sentirse sacudidos por la imagen de un ataúd de código de barras? ¿Pensarán en los niños que trabajan a marchas forzadas para producir la ropa que nos ponemos? ¿O estarán demasiado ocupados con los juegos y sus anunciantes como para preocuparse por todo lo demás? Después de todo, las del dinero son las empresas, y con dinero baila el perro.