El centro cultural A Punto, ubicado en Madrid, en el barrio de Chueca, parece una librería mona si juzgamos por la fachada y la decoración del interior, pero es más que eso. Se trata de un centro cultural gastronómico que ofrece lo mismo libros especializados que títulos de novela y poesía. Además, es una escuela de cocina, un centro de catas con someliers expertos y hasta una agencia de viajes gastronómicos por España. En su interior, se organizan concursos, catas de vinos y otros productos, y festivales culturales con la participación de escritores y chefs.

A Punto, centro cultural gastronómico

Imaginen un lugar en donde los interesados en la cultura gastronómica pueden tomar cursos de cocina, asistir a catas, comprar libros y recetarios y, sobre todo, intercambiar experiencias y perspectivas con otras personas. Ésa es la función de los centros culturales y el propósito de A Punto, una librería y escuela de cocina que se define a sí misma como "centro cultural del gusto".

La librería de A Punto, además de los títulos especializados en cocina, cuenta con una amplia oferta de libros que abordan la gastronomía desde la poesía y la narrativa. Vende varios títulos de Anagrama, relacionados con la comida y el vino y también con otros temas. Además, tiene una selección de cómics, en donde podemos encontrar títulos como El gourmet solitario y Me habría encantado ser enóloga.

A Punto, librería

El interés de A Punto en la literatura, de hecho, llevó a sus propietarias a organizar un concurso de microrrelato gastronómico, llamado "Cien palabras para comérselas". El premio es un curso en el taller de escritura de Carmen y Gervasio Posadas, y un lote de libros de cocina o novelas gastronómicas para el segundo lugar (mucho más atractivo, creo). Si vives en España y te interesa, puedes participar. Revisa la convocatoria: tienes hasta el 14 de septiembre para enviar tu texto.

No sé si en España exista otra librería con las mismas características, pero la idea es buena. En México deberíamos tener algo así, un lugar que relacione la gastronomía con otras manifestaciones de la cultura, que la convierta en una experiencia más amplia. Y que venda libros que hablen de comer.

A Punto, aula de cocina
A Punto, estufa en librería

Fotos: Esteban Capdevila y A Punto