¿Creen que a los neoyorquinos les haga falta ser un poco más amigables o abiertos? Chelsea Davison considera que sí. Y, para animarlos un poco, organizó un juego público de verdad o reto. Su método consistió en imprimir 300 tarjetas con preguntas y desafíos. Después, las pegó en diferentes puntos del parque Washington Square. La idea era que la gente se encontrara con ellas. Y así sucedió.

Una vez encontrada la tarjeta, las personas podían escoger entre la confesión de una verdad generalmente incómoda (enviando un tuit dirigido a @TruthOrDareNYC) o la realización de un acto ridículo en mitad del parque. ¿Cuántos enviaron su tuit?, ¿cuántos optaron por el reto?, ¿cuántos decidieron no hacer nada? Les debo el dato exacto, pero abajo están las evidencias de que sí hubo dispuestos a responder.

La idea es simpática, hasta podría utilizarse como estrategia publicitaria. Aunque no estoy segura de cómo sería mi reacción ante una de esas tarjetas. Tal vez mandaría mi tuit confesional (total, siempre cabe la posibilidad redactar un enunciado divertido y mentiroso), pero quién sabe si hablaría como robot o si imitaría el graznido de un pato, ahí, en mitad del parque y sin amigos que me festejen la ridiculez. ¿Y ustedes, cómo creen que reaccionarían?