Cuando escucho la palabra crochet pienso en una bufanda, un suéter o unas calcetas burda y encantadoramente tejidas, jamás un área de juegos para niños, que es justo lo que propone Toshiko Horiuchi-MacAdam. La artista asiática tiene años basando su obra en este material que asociamos con abuelitas, los años sesetna o mujeres embarazadas; en esta ocasión, ha creado un fantástico espacio dedicado a la recreación de los pequeños en el Hakone Open Air Museum de Japón.

Se trata de una gran área donde cuelga una red de crochet de la cual se desprenden pelotas cubiertas de este material: un lugar de juegos fuera de lo común, que invita a los niños a explorar de forma táctil el textil de colores brillantes y formas novedosas a través de sus columpios, cojines y bolsillos. De esta forma los chicos pueden interactuar con el arte de forma natural y divertida.

Dada la magnitud de los proyectos que realiza, Horiuchi-MacAdam no trabaja sola. En este caso la artista trabajó de manera conjunta con un equipo para forrar estas enormes estructuras. Así se fue creando el lugar de juegos por partes, luego se juntaron todas las secciones y después se procedió a probarlas.

De estar en la ciudad Hakone me treparía a esta impresionante instalación y la disfrutaría aunque fuera por dos minutos, esos que les tomaría a los guardias de seguridad escoltarme a la salida.