Cada siete días, un ciudadano sueco toma la cuenta @Sweden en Twitter. Se trata de una iniciativa gubernamental que elige a una persona distinta cada vez, para que tuitee justo como lo haría en su cuenta personal. Los candidatos deben ser gente interesante, tener experiencia en esta red social y estar dispuestos a escribir en inglés. Así, la voz de Suecia en Twitter ha tomado diversos tintes y temperamentos: del tuit confesional al incremento súbito de followers, pasando por las faltas de sintaxis y ortografía.

Cuando un nuevo ciudadano sueco se apropia de la cuenta, modifica el nombre de usuario, llena los campos correspondientes al perfil y la página web personal y, por supuesto, tuitea tal y como suele hacerlo. Esta semana, la encargada de actualizar la cuenta es Ell, una chica de 23 años que se describe a sí misma como una nerd vegetariana que siempre está enojada y que no tiene respeto por su propia cabellera. El @Sweden más joven hasta ahora, Eric Isberg de 18 años, explicó después de haber cometido un error ortográfico: "Se supone que esto representa al sueco común, y muchos suecos no dominan el inglés".

El experimento ofrece la posibilidad de identificar comportamientos típicos (y comprobar que el timeline en Suecia no es muy diferente del que vemos todos los días en nuestra pantalla): el tuitero que habla de sexo todo el tiempo, el que usa metáforas y otras construcciones en sentido figurado, el que anuncia todo lo que hace a lo largo del día, el que sólo cuenta chistes malos, el adicto a compartir enlaces...

Iniciativa gubernamental en Suecia asigna una cuenta de Twitter a un ciudadano distinto cada siete días

La diversidad de personalidades y contenidos es el rasgo más universal de Twitter, si se me permite el adjetivo (que es grande): hubo un @Sweden que subió fotos de una cacería navideña de alces, otra que manifestó sus deseos de tener sexo lo más pronto posible y otro que duplicó el número de seguidores y se ganó el mote de "el sueco masturbador", después de mencionar sus pasatiempos favoritos.

El encanto del experimento consiste en la naturalidad con que se expresan los usuarios, en la posibilidad de los ciudadanos suecos de convertirse en el "vocero oficial" de su país durante siete días, sin abandonar el tono informal que usan todos los días para expresarse. Y, hay que decirlo, la iniciativa @Sweden es una forma de demostrar que es imposible materializar el concepto del sueco común. Nadie, por más que lo intente, representa del todo al típico ciudadano de un país, porque siempre habrá actos y declaraciones ajenas al estereotipo. O por lo menos eso me gusta pensar.

Foto de Estocolmo: City Pictures