Hemos visto híbridos de animal y humano en la obra de distintos ilustradores y diseñadores. E incluso los hemos visto en las calles de diferentes ciudades. De todas esas propuestas, una de las que más me gusta es la de Rafael Suriani. ¿Las causas? Su afición por los gatos, las posturas y las siluetas femeninas, la ropa y las actitudes que cobran sus personajes. Y me encanta ver estos gatos, zorros y pájaros que sostienen cigarrillos o usan vestidos, en medio de carteles descarapelados, rayones y letras ilegibles pintadas con aerosol.

Suriani nació en Sao Paulo, Brasil, pero vive y trabaja en París desde 2007. Tiene estudios de arquitectura, urbanismo y arte contemporáneo, por lo que no me extraña el cuidado de su técnica al recrear figuras animales. Su foro predilecto son los muros callejeros, superficies ideales para crear estos seres fantásticos que hablan lo mismo de la urgencia y el hastío en la vida cotidiana que de la animalidad humana.