A Guilhem de Castelbajac, creador del proyecto Off Duty No More siempre le ha interesado la universalidad de símbolos y señalamientos, según él mismo refiere. Su propuesta consiste en reciclar y recuperar viejas torretas de taxis de las grandes ciudades como Nueva York y París, y luego convertirlas en objetos decorativos, lámparas que pueden colocarse sobre la mesa o la repisa, más para traer la reminiscencia de lo urbano que para iluminar nuestras labores de escritorio.

Mis diseños celebran la ubicua iluminación reconocida en todo el mundo: la luz del taxi. El replanteamiento de estas luces icónicas como lámparas interiores ofrece una segunda oportunidad a un objeto que fue diseñado de forma utilitaria y que corre el riesgo de volverse obsoleto. Estos artefactos, más desechados cada vez, son parte de la arqueología de diseño de nuestras ciudades y pueden evocar emociones, familiaridad, comodidad y un viaje seguro dentro de nuestras casas.

Las torretas, una vez instaladas, tienen ocho diferentes opciones de iluminación, además de una base metálica que recuerda el toldo de los automóviles en donde una vez estuvieron colocadas. Cada pieza es única y va numerada. En el sitio del proyecto, de hecho, sólo se ven tres modelos diferentes a la venta, pero inferimos que Guilhem se mantiene produciendo nuevos integrantes de sus ediciones limitadas.

El taxi de por sí es el gran símbolo de lo urbano. Las historias más típicas y más absurdas han ocurrido a bordo de estos vehículos citadinos. Poner sobre el escritorio una de las torretas de esta colección equivale un poco a meter en nuestra casa el anonimato, las conversaciones y la prisa del taxista y sus pasajeros. En caso de que tengamos en nuestra cabeza esta versión idealizada del taxi que me estoy armando, claro.