Las pizarras de recordatorios son uno de mis elementos favoritos en los espacios de trabajo, en especial si se comparten con alguien más: no sólo son indispensables para refrescar la memoria, sino que ofrecen una gama de posibilidades interactivas y lúdicas (que van del anuncio falso a la deconstrucción burlona). Lo típico es que tengamos un corcho en forma rectangular, y que lo vayamos llenando con post-its o notitas colgadas con tachuelas. Y también está la opción de las pizarras magnéticas. Esta, que se llama WildCard, tiene forma de naipe.

Los tréboles y los diamantes son imanes que sujetan las notas, y la pizarra es muy ligera, por lo que puede colgarse a la pared mediante clavos o usando cinta adhesiva de doble cara. Fue diseñada por Avihai Shurin, de Israel (un probable aficionado a los juegos de baraja).

Se ve linda, por lo menos así como se muestra en las imágenes: con dos o tres notas. Una vez que llegue a nuestra oficina, donde la pared no es tan blanca o no está tan vacía, probablemente el aspecto del conjunto no luzca como en las fotos. Pero la WildCard seguirá siendo útil.