Tomar medicinas es desagradable. No una cosa terrible ni insoportable (preferible tomarlas a aguantar el dolor), pero sería mejor no tener que medicarse. Chan Min Yun, una estudiante de diseño en Singapur, pensó en una manera de hacer más amable la hora de los medicamentos. Su proyecto consiste en cambiar la presentación de algunas sustancias (amoxilina, acetaminofén y paracetamol): píldoras de origami que "florecen" y se disuelven en el agua. Ella misma nos lo explica:

La experiencia de observar un medicamento que florece es una forma de aliviarse emocionalmente, además del alivio físico que brinda la sustancia. Nos calmamos un poco, nos tomamos un respiro y podemos pensar en nuestras bendiciones.

Quién sabe si eso de pensar en que hemos sido bendecidos mientras observamos cómo el origami se disuelve aplique para todos. Lo cierto es que el pequeño espectáculo es lindo, y que estas píldoras de papel podrían servir como un truco para lograr que los niños (independientemente de su edad) se tomen la pastilla.

Vean cómo funciona.