El patito de hule, ese básico atemporal que nos acompañó durante la feliz (o acaso atormentada) hora del baño durante la infancia. Como objeto de diseño, me parece afortunado. Los patos son bonitos, el amarillo es uno de los colores que más me gustan, es un juguete que flota, el hule es liso y suave al tacto... Sin embargo, algunos padres contemporáneos consideran que los patitos de hule tradicionales no combinan con sus elecciones de interiorismo. Y tienen razón: gastaron dinero y esfuerzo en decorar la casa. Así que prefieren juguetes para la tina que tengan un aspecto más minimalista. La solución está en las figuras de goma del Victoria and Albert Museum, que son tan ligeras y suaves como las otras, pero con un diseño más refinado.

No me pregunten qué tanto vayan a gustarles a los niños este pez y esta paloma de hule; no estoy segura de si vaya a hacerles gracia que su patito amarillo haya sido sustituido por juguetes de diseño. Pero a mí, que no tengo hijos, me encantan. Propuestas hechas por adultos, con la intención de hacernos creer que fueron diseñadas para los niños. O tal vez así haya sido, nunca se sabe.

Eso sí, para adultos que buscan opciones para sí mismos, menos minimalistas y más enfocadas al goce individual y/o en pareja, en La Juguetería existen otros jugetes para la tina. Algunos de ellos retoman la idea del patito de hule y lo convierten en un patito sado o en un patito francés que ostenta una boa de plumas y un pearcing Swarovski en el pico. Otros se inclinan por formas menos ortodoxas, como la muñeca kokeshi o el gusano feliz que podría verse pintado en la pared de un kínder. En estos tiempos modernos, hay vibradores sumergibles para todos los gustos.

Habría qué organizar un sondeo entre niños, sólo por curiosidad, para saber cuál versión prefieren. ¿La minimalista o la vibradora? A mí me encantaría que los animales de goma del Victoria and Albert, además de ser básicos y estilizados, vibraran. Es mucho pedir, estoy consciente.